19 de diciembre de 2009
18 de diciembre de 2009
EL BEBE DE 8 MESES
La postura
A esta edad el bebé se puede sentar solo, con las piernitas algo flexionadas, con su cabeza bien erguida y sin perder el equilibrio, por lo menos por 1 minuto. Si pierde el equilibro, no sólo puede apoyarse hacia sus costados o hacia adelante, sino también hacia atrás.
¡Sorpresa! El bebé ya puede ponerse de pié con la ayuda de algún elemento que lo sostenga como la silla, el sofá, la mesa o bien las piernas de sus padres. Trata de mantenerse parado todo el tiempo que le sea posible y si se cae llora, no porque le haya dolido el golpe, sino porque siente frustración al no poder mantenerse parado, que es lo que realmente le interesa. Pero estas caídas sirven para que tu bebé aprenda a levantarse por sí solo y a lograr estar parado cuando él quiera.
El desplazamiento
Ahora también puede desplazarse voluntariamente recostado sobre su abdomen y levantando la parte superior del cuerpo. Este movimiento se llama reptación y pronto será reemplazado por el gateo.
La seguridad
Es importante que en esta etapa comiences a tomar las precauciones necesarias para transformar tu casa a prueba de bebés, ya que el bebé se pone cada vez más inquieto, curioso y arriesgado porque desconoce lo que es el peligro.
Los movimientos
A esta edad el bebé adquiere un mayor control en sus manos y comienza a ser más habilidoso con sus dedos. Puede señalar con su dedo índice algún objeto de su interés, como también sostener un trocito de comida con su puño cerrado sin soltarlo.
A los 8 meses tu bebé adquiere la habilidad de usar sus dedos índice y pulgar a modo de pinza y de estar forma puede tomar pequeños objetos con más precisión. También ya puede manifestar su predilección por el uso de su mano derecha o izquierda.
Las emociones
El carácter y las emociones de un bebé de 8 meses se acentúan mucho más en este mes. Tal vez se compadezca cuando alguien llora y comienza a llorar o bien imita los estados de ánimo de otras personas. Lo que está sucediendo es que su personalidad comienza a definirse.
La angustia del octavo mes
En este momento de su vida la mayoría de los bebés atraviesan una etapa que les genera temor y angustia, es la llamada angustia del octavo mes. Tu bebé puede experimentarla si notas que te despierta por las noches con un llanto acongojado o se comporta diferente con las personas, poniéndose tímido, molesto o llora desconsoladamente al verlas. Lo que le sucede es que toma conciencia cada vez más, de que es un ser individual y experimenta tristeza cuando te vas o no te quedas con él.
Esta situación es algo normal y aunque te parta el alma ver llorar a tu hijo por tristeza, debes saber que es una etapa muy importante que debe atravesar para desarrollarse como individuo. Lo mejor que puedes hacer es acercarte a él cuando lo veas mal, lo calmes y le des tu protección y cuidado. Sigue tus instintos de madre y verás que en algunas semanas superará esta gran crisis del crecimiento.
El juego
Cuando tira un objeto al piso se fija en la manera que cae, lo cual encuentra muy divertido. Le fascina cuando tu lo recoges y se lo das para que lo tire nuevamente al suelo. Lo que sucede es que descubrió que sus acciones generan resultados, su mundo comienza a tener sentido. Golpea, sacude, aplasta, tira, tuerce, muerde, abre, somete a todos los objetos a sus accione, ya que cada una genera resultados diferentes.
Si pones un objeto dentro de otro puede sacarlo, de manera que reconoce lo que es dentro y fuera y que los objetos pequeños entran dentro de otros más grandes.
Esta etapa es ideal para que le muestres los objetos más significativos para él por su nombre (los ojos, la nariz, su osito, su perro...) Luego de haber aprendido, será él mismo el que los señale cuando tu los nombras.
La visión
La visión de tu bebé es casi como la de una adulto, por su claridad y por su percepción de la profundidad, por esta razón le permite reconocer fácilmente cualquier objeto o persona dentro de la habitación. Debido a esto se distrae muy fácilmente, en especial a la hora de comer, ya que comer no le importa tanto como explorar este nuevo mundo que se le abre ante sus ojos. Deja que explore y luego retome su comida, lo único que debes tener es un poco de paciencia.
El oído
El sentido de la audición están tan refinado en esta etapa que se interesa y presta mucha atención a sonidos suaves como el tictac del reloj o si alguien le habla por teléfono.
El lenguaje
Ya en este mes pronuncia sílabas dobles con toda claridad, pero no te ilusiones todavía si escuchas esa palabra que estabas esperando... MA-MA o PA-PA ya que todavía no identifica quién es quién.
MOTRICIDAD TOSCA
Postura del cuerpo y movimientos que puede hacer:
Se puede sentar solo.
Se mantiene sentado sin apoyo.
Gira bien sobre el cuerpo.
Se pone solo "a gatas".
MANOS
Juega a tirar objetos.
Cuando tiene un objeto en cada mano y le ofrecen otro, suelta uno para tomar el nuevo.
Se come solo una galleta o un bizcocho.
VISIÓN
Busca un objeto que se ha escondido.
RELACIÓN SOCIAL
Reacción de extrañeza (llanto cuando pierde de vista a la madre o si se le acerca alguna persona no familiar). Llora enérgicamente en las visitas al médico.
Juega a esconderse.
Reacciona cuando oye su nombre.
Reacciona frente al "No" (interrumpe lo que está haciendo).
LENGUAJE
Repite monosílabos: ""ma-ma", "da-da", "pa-pa".
Grita.
En relación al juego:
El bebé logra imitar los juegos de mover las manos que le proponen sus papás u otros juegos de gestos y sonidos. Los juegos con el lenguaje también toman relevancia pues el bebé comenzará a balbucear, es decir, a repetir series de consonantes y vocales que utilizará para jugar y para comunicarse. En esta etapa el juego del niño también consistirá en el ejercicio de su movimiento, pero a diferencia de la etapa anterior, su juego ha incorporado los objetos.
Jugará, entonces, a agitar, golpear, frotar, arrojar sus juguetes. Hará sonar una y otra vez un sonajero u otro objeto que casualmente ha aparecido en su mano aunque todavía no busque el objeto para ese fin. Ahora los papás podrán ofertarle nuevos juguetes atractivos que pueda llevar a la boca, cintas de colores, cascabeles, papeles para rasgar, arrugar y hacer sonido, etc., e incluso podrán jugar a que el niño pueda tomarlos por sí mismo.
El periodo sensible: ¡que no os separen!
Extraido este texto del libro LA CRIANZA FELIZ de Rosa Jové
El bebé acaba de nacer, ha estado nueve meses con usted y no es cuestión de cambiar eso en un minuto.
Las hormonas liberadas por la madre y por el bebé durante las contracciones y el parto no se eliminan inmediatamente, sino que se van elimninando poco a poco y son las responsables de que se establezca este vínculo afectivo entre la madre y su bebé. Este periodo se denomina "periodo sensible" y va a jugar un papel crucial en la relación materno-filial que se estabezca. Por ello es fundamental que todos los cuidados que se proporcionen a la pareja mamá-bebé durante este periodo tengan como premisa respetar este momento y no realizar ninguna intervención que implique separarlos o desviar la atención de uno hacia el otro.
De esta forma, la fisiología del posparto también evolucionará correctamente, favoreciendo, por ejemplo, que los niveles hormonales mantengan el útero contraído (evitando así la hemorragia posparto).
Este contacto piel con piel entre la madre y el recién nacido tras el parto favorece no sólo el vínculo, sino que propicia:
La sincronía térmica.
Hay una sincronía entre la temperatura corporal de la madre (unos 36-37ºC) y el bebé. El bebé depositado sobre el pecho desnudo de la madre "sube" su temperatura de forma más rápida que envuelto en las mejores mantas y depositado en la más eficaz de las incubadoras.
La reducción del llanto del bebé.
Como todo bebé altricial, necesita del cuidado de otros para su supervivencia, por lo tanto, el no sentir a alguien cerca le provoca respuestas de llamada hacia el cuidador. Eso es el llanto del bebé separado.
Todos los bebés, al ser separados de la madre, responden con lo que se llama protesta de desesperación. Lloran ininterrumpidamente para conseguir volver a reunirse con la madre. Sólo dejan de llorar cuando ya no tienen fuerzas para seguir haciéndolo. El llanto prolongado provoca estrés y el bebé estresado cae en la desesperación. La temperatura corporal baja para ahorrar energías y poder sobrevivir más tiempo solo. La frecuencia cardíaca se hace inestable y la respiración se altera significativamente.
El bebé es colonizado por las bacterias de la madre.
Estar con la madre favorece la colonización del bebé de la flora bacteriana de la madre, lo que impide que otros gérmenes patógenos lo hagan, evitando así infecciones nosocomiales (infección contraída en el hospital).
La reducción del estrés.
Un recién nacido separado tiene a las seis horas de nacer el doble de cantidad de hormonas de estrés que un recién nacido que haya permanecido en contacto piel con piel con su madre.
Fomenta el inicio de la lactancia
y la buena marcha de ésta, ya que el bebé dejado al pecho suele reptar e iniciar la lactancia por si solo. Pero sobre todo empieza a tomar calostro, de vital importancia para el recién nacido.
Fomenta la vinculación entre la madre y el hijo
no sólo en los primeros momentos, sino hasta edades muy prolongadas. "No hay un tiempo de separación seguro. La separación siempre daña. Lo correcto es no separar en absoluto" (Asociación El Parto Es Nuestro)
No olvidemos que el parto conlleva el nacimiento de un nuevo ser que tiene derecho a ser recibido con respeto a sus necesidades básicas, con seguridad pero con amor. [...]
Algunos se preguntarán cómo se va a llevar a cabo la exploración del recién nacido si no es separado de su madre. En la "Estrategia de atención al parto normal" del Ministerio de Sanidad y Consumo se exlpica que lo más importante, una vez el niño ya está en este mundo, es la identificación y el test Apgar. Las dos cosas pueden ser realizadas permaneciendo encima de su madre. Y cuando finalice este contacto precoz, (unos setenta minutos), entonces ya se puede realizar el pesado del niño, la profilaxis ocular, vitamina k... en presencia de los padres y con su consentimiento.
Es decir, que después de un periodo prudencial, son los padres los que deciden cuándo se le practican esas pruebas al bebé.
Hace unos años el equipo de Karolinska Institutet de Estocolmo realizó el siguiente estudio en el Hpspital 12 de Octubre: "Separation Distress Call in the Human Neonate in the absence of Maternal Body Contact". Querían estudiar los efectos de la separación sobre los bebés y tuvieron que venir hasta aquí porque las leyes suecas impiden la separación de madre-bebé tras el nacimiento.
[...]
El pinzamiento precoz del cordón umbilical interrumpe totalmente el aporte de oxígeno de la placenta antes de que los pulmones comiencen a funcionar y detiene la transfusión placentaria; es decir, la transferencia de un gran volumen de sangre (hasta el 50% del volumen total), cuya función es principalmente la de establecer la circulación a través de los pulmones del bebé para iniciar su funcionamiento.
[...]
Actualmente se consideran perjudiciales para el niño acciones como el aspirado de secreciones nasales o la introducción de sondas bucales y anales. No deje que se las practiquen a su hijo de forma rutinaria. El aspirado puede provocar un taponamiento de las fosas nasales (aunque sea por irritación e hinchazón) que impide la lactancia, y la introducción de sondas en un bebé que no gestiona el estrés (y que siente más dolor que un adulto) provoca estados de shock y ansiedad. Si el niño tuviera el orificio bucal obstruido se verá con la primera toma de leche de su madre, y el cierre del anal si no expulsara el meconio. Fácil, ¿no?
Para más información: www.quenoosseparen.info
El bebé acaba de nacer, ha estado nueve meses con usted y no es cuestión de cambiar eso en un minuto.
Las hormonas liberadas por la madre y por el bebé durante las contracciones y el parto no se eliminan inmediatamente, sino que se van elimninando poco a poco y son las responsables de que se establezca este vínculo afectivo entre la madre y su bebé. Este periodo se denomina "periodo sensible" y va a jugar un papel crucial en la relación materno-filial que se estabezca. Por ello es fundamental que todos los cuidados que se proporcionen a la pareja mamá-bebé durante este periodo tengan como premisa respetar este momento y no realizar ninguna intervención que implique separarlos o desviar la atención de uno hacia el otro.
De esta forma, la fisiología del posparto también evolucionará correctamente, favoreciendo, por ejemplo, que los niveles hormonales mantengan el útero contraído (evitando así la hemorragia posparto).
Este contacto piel con piel entre la madre y el recién nacido tras el parto favorece no sólo el vínculo, sino que propicia:
La sincronía térmica.
Hay una sincronía entre la temperatura corporal de la madre (unos 36-37ºC) y el bebé. El bebé depositado sobre el pecho desnudo de la madre "sube" su temperatura de forma más rápida que envuelto en las mejores mantas y depositado en la más eficaz de las incubadoras.
La reducción del llanto del bebé.
Como todo bebé altricial, necesita del cuidado de otros para su supervivencia, por lo tanto, el no sentir a alguien cerca le provoca respuestas de llamada hacia el cuidador. Eso es el llanto del bebé separado.
Todos los bebés, al ser separados de la madre, responden con lo que se llama protesta de desesperación. Lloran ininterrumpidamente para conseguir volver a reunirse con la madre. Sólo dejan de llorar cuando ya no tienen fuerzas para seguir haciéndolo. El llanto prolongado provoca estrés y el bebé estresado cae en la desesperación. La temperatura corporal baja para ahorrar energías y poder sobrevivir más tiempo solo. La frecuencia cardíaca se hace inestable y la respiración se altera significativamente.
El bebé es colonizado por las bacterias de la madre.
Estar con la madre favorece la colonización del bebé de la flora bacteriana de la madre, lo que impide que otros gérmenes patógenos lo hagan, evitando así infecciones nosocomiales (infección contraída en el hospital).
La reducción del estrés.
Un recién nacido separado tiene a las seis horas de nacer el doble de cantidad de hormonas de estrés que un recién nacido que haya permanecido en contacto piel con piel con su madre.
Fomenta el inicio de la lactancia
y la buena marcha de ésta, ya que el bebé dejado al pecho suele reptar e iniciar la lactancia por si solo. Pero sobre todo empieza a tomar calostro, de vital importancia para el recién nacido.
Fomenta la vinculación entre la madre y el hijo
no sólo en los primeros momentos, sino hasta edades muy prolongadas. "No hay un tiempo de separación seguro. La separación siempre daña. Lo correcto es no separar en absoluto" (Asociación El Parto Es Nuestro)
No olvidemos que el parto conlleva el nacimiento de un nuevo ser que tiene derecho a ser recibido con respeto a sus necesidades básicas, con seguridad pero con amor. [...]
Algunos se preguntarán cómo se va a llevar a cabo la exploración del recién nacido si no es separado de su madre. En la "Estrategia de atención al parto normal" del Ministerio de Sanidad y Consumo se exlpica que lo más importante, una vez el niño ya está en este mundo, es la identificación y el test Apgar. Las dos cosas pueden ser realizadas permaneciendo encima de su madre. Y cuando finalice este contacto precoz, (unos setenta minutos), entonces ya se puede realizar el pesado del niño, la profilaxis ocular, vitamina k... en presencia de los padres y con su consentimiento.
Es decir, que después de un periodo prudencial, son los padres los que deciden cuándo se le practican esas pruebas al bebé.
Hace unos años el equipo de Karolinska Institutet de Estocolmo realizó el siguiente estudio en el Hpspital 12 de Octubre: "Separation Distress Call in the Human Neonate in the absence of Maternal Body Contact". Querían estudiar los efectos de la separación sobre los bebés y tuvieron que venir hasta aquí porque las leyes suecas impiden la separación de madre-bebé tras el nacimiento.
[...]
El pinzamiento precoz del cordón umbilical interrumpe totalmente el aporte de oxígeno de la placenta antes de que los pulmones comiencen a funcionar y detiene la transfusión placentaria; es decir, la transferencia de un gran volumen de sangre (hasta el 50% del volumen total), cuya función es principalmente la de establecer la circulación a través de los pulmones del bebé para iniciar su funcionamiento.
[...]
Actualmente se consideran perjudiciales para el niño acciones como el aspirado de secreciones nasales o la introducción de sondas bucales y anales. No deje que se las practiquen a su hijo de forma rutinaria. El aspirado puede provocar un taponamiento de las fosas nasales (aunque sea por irritación e hinchazón) que impide la lactancia, y la introducción de sondas en un bebé que no gestiona el estrés (y que siente más dolor que un adulto) provoca estados de shock y ansiedad. Si el niño tuviera el orificio bucal obstruido se verá con la primera toma de leche de su madre, y el cierre del anal si no expulsara el meconio. Fácil, ¿no?
Para más información: www.quenoosseparen.info
necesidades del recien nacido
LAS NECESIDADES DEL RECIEN NACIDO EN
LAS PRIMERAS HORAS DE VIDA
Por Pat Torngren
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"El bebé debe ser tocado y acariciado inmediatamente después del nacimiento. El
debe tener el calor de la madre casi continuamente durante este tiempo,
de lo contrario todo el contacto físico del mundo no será suficient
-- Dr. Arthur Janov,
Imprints: The Lifelong Effects of the Birth Experience
Durante las décadas pasadas el énfasis en el campo de la crianza de los niños había estado en gran medida en los factores que influyen en la salud física de la madre y el niño. Por lo tanto le damos la bienvenida al surgimiento del 'movimiento nacimiento en casa', 'al nacimiento centrado en la familia', 'al cuidado materno canguro' y a los 'hospitales amigables con los niños' que aunque mantienen el énfasis en la seguridad y los altos niveles médicos, también consideran igualmente importante el énfasis en los factores que influyen en la salud emocional y el bienestar de la madre y el niño.
La importancia de la relación entre la madre y su hijo recién nacido está nunca exagerada, pues es precisamente de esta relación de la que surgen todas las otras relaciones. La investigación de los últimos 25 años ha mostrado que el contacto entre la madre y su hijo recién nacido durante las primeras horas después del nacimiento puede establecer patrones que duran toda la vida y que son extremadamente difíciles de cambiar más adelante. Esto levanta serios cuestionamientos acerca de los procedimientos de rutina de muchos hospitales de maternidad en donde la separación del la madre y el recién nacido después del nacimiento son con frecuencia la práctica común. La meta de este artículo es el considerar los efectos de los procedimientos de rutina en la relación madre/hijo en particular.
Durante las últimas décadas la práctica común ha sido el llevarse al bebé inmediatamente después del nacimiento mientras la madre es llevada a la sala de recuperación para que descanse. En algunos hospitales más progresistas se le permite a la madre amamantar a su bebé brevemente en la sala de parto. Sin embargo el bebé es sacado muy pronto para ser llevado al cunero en donde se le deja solo en una cuna, en donde tiene que esperar aislado hasta que el horario del hospital le permita ser llevado con su madre para ser alimentado. (Esto puede significar varios períodos de espera de hasta tres horas cada vez, dependiendo de las políticas del hospital.) Además durante el primer día a veces se mantiene al bebé lejos de la madre durante muchas horas para ser observado. En algunos hospitales las madres que fueron sedadas para el nacimiento no llegan ver a sus bebe en absoluto hasta después de doce horas de nacido.
Klaus y Kennell han hecho una investigación muy extensa acerca del fenómeno del lazo materno-infantil, (Klaus & Kernnell, 1976) Los resultados sugieren que la interacción de la madre con su bebé durante las primeras horas de vida afecta críticamente su actitud hacia el bebé al menos por los siguientes cinco años de vida. Todavía no se sabe con exactitud cuánto dura el período ‘sensitivo’, pero se cree que pierde efectividad entre las tres y las cuatro horas después del nacimiento, (Spezzano & Waterman, 1977). Si no ha habido contacto entre la madre y el neonato durante este período, no se establece un lazo adecuado. Si la madre y el bebé tienen un contacto casi ininterrumpido en este período, se crea un fuerte lazo materno-infantil y los sentimientos que generan en la madre continúan después de que el período ‘sensitivo’ ha terminado.
Después de un nacimiento libre de medicamentos tanto la madre como el bebé están en un estado de alerta y receptividad durante las primeras horas y el contacto físico así como ocular son vitalmente importantes. La madre pasa mucho tiempo cargando al bebé en una posición cara a cara y le habla con un tono especial de voz. El bebé mira a la madre siguiendo los movimientos de sus ojos y esto genera una respuesta de ella. El sonido y el olor también son elementos importantes para los lazos afectivos. Una madre que ha establecido un lazo con su bebé y escuchado su llanto una vez, con frecuencia puede reconocerlo entre un grupo de bebés tan solo por la voz de su bebé. Cuando se le ofrece el pecho al bebé por primera vez también lamerá y olerá el pezón antes de mamar. Más tarde reconocerá a la madre por el olor.
Si se ha establecido un lazo temprano el bebé llorará si está en brazos extraños y se calmará tan pronto se le regrese a su madre. Para la madre el tener al bebé en sus brazos significa que el clímax del nacimiento es seguido por un tiempo de tranquila cercanía en la que ella puede llegar a conocer a su bebé. Esto ha sido descrito por las que lo han experimentado como una profunda plenitud que deja en la madre fuertes sentimientos de cercanía con el bebé así como también sentimientos positivos acerca de ella misma como madre. Ella también tiene sentimientos muy fuertes de que el bebé es realmente suyo.
LOS EFECTOS DE LA SEPARACION EN LA NUEVA MADRE
Klaus y Kernnell (1976) fueron los primeros en sugerir la conexión entre la separación de la madre y del bebé directamente después de nacer y la incidencia de maltrato infantil entre los niños prematuros que habían pasado las primeras horas de vida en una incubadora, lejos de la madre. Las madres que habían sido separadas de sus bebés recién nacidos también tendían más a darlos en adopción durante el primer año de vida, inclusive si el embarazo había sido planeado y la madre esperaba el nacimiento con emoción.
La siguiente afirmación es típica de lo que ellas dicen al ser entrevistadas, “Es un bebé precioso, pero de alguna manera no me siento bien, como que podría pertenecer a cualquiera. Yo nunca sentí que era mi propio hijo”. Estos sentimientos no ocurren si el bebé ha sido puesto en los brazos de la madre en la mesa de partos y si ha pasado las primeras tres o cuatro horas de vida en un contacto piel con piel con ella.
Bricklin (1975) ha sugerido que si el lazo afectivo no ha sucedido y la madre está consciente acerca de su falta de sentimientos maternales. Puede intentar remediar la situación concentrándose en los sentimientos de cercanías que surgen con esta interacción. Ella siente que el fuerte lazo creado por el amamantamiento podría de alguna manera compensar la deficiencia que ya se había creado para tratar de superar la brecha emocional entre la madre y el infante. El problema aquí es que muchas de las madres que tienen poco ‘contacto’ escogen no amamantar.
Por otra parte las madres que tienen un ‘gran contacto’ generalmente están deseosas de amamantar a sus bebés. Un seguimiento a estas mamás mostró que sus bebés eran mucho menos propensos a ser abandonados, descuidados o a que abusaran de ellos o a recibir un cuidado inadecuado, (Spezzano & Waterman, 1977). Estas madres eran mucho más afectuosas y mantenían contacto ocular con sus bebes de un mes de nacidos, que el grupo de control que había recibido el cuidado habitual del hospital. Los bebés en el grupo experimental también subían mejor de peso que los del grupo de control, lloraban menos y sonreían más. Para cuando tenían un año de edad, era mucho más factible que las madres ‘de alto contacto’ aún amamantaran a sus bebés que las madres de ‘bajo contacto’. Ellas también pasaban más tiempo tranquilizando a sus bebés en un examen pediátrico.
A los cinco años de edad las diferencias entre los dos grupos de niños eran todavía aparentes. Los niños de ‘amplio contacto’ estaban mucho más adaptados y tenían un IQ más alto que los del grupo de control. Ellos también obtenían una mejor y más avanzada puntuación en exámenes de lenguaje que los niños de ‘bajo contacto’. Hasta donde se puede apreciar, las diferencias mostradas en los dos grupos de niños parece depender en gran medida del hecho de que las madres de ‘alto contacto’ se relacionan de una manera más positiva con sus hijos como resultado de haber establecido lazos adecuados a una temprana edad.
Es bien sabido que si los recién nacidos de la mayoría de los animales son separados de sus madres directamente después de nacer y son regresados más tarde, es muy posible que la madre rechace a sus crías e inclusive las mate. Lo mismo es verdad si los animales nacen mientras la madre está bajo anestesia general y le presentan a sus crías después de haber recuperado la conciencia. No podemos generalizar estos hallazgos en los seres humanos sin investigar más, pero parece posible que haya un mecanismo similar que funciona aquí.
Sin embargo hay una distinción importante, los seres humanos son capaces de reflexionar y racionalizar y por lo tanto una madre humana quizás no rechace o abandone abiertamente a su bebé. En vez de eso, una madre que haya esperado sentir una oleada de amor y orgullo maternal podría sentirse desanimada y frustrada al ver a su bebé de un día de nacido sin sentir nada. Ella podría experimentar sentirse perdida y culpable por no llenar las expectativas de sus propios ideales acerca de lo que debería ser una madre. Se siente con frecuencia sin saber que hacer porque no entiende el origen de sus sentimientos. Quizás pudiera inclusive reaccionar con hostilidad ante el bebé, pues lo ve como la causa de su desengaño y su auto-crítica. Esto es un círculo vicioso ya que su hostilidad hacia su bebé crea más sentimientos de culpa. El resultado final con frecuencia es más cansancio y depresión.
Es muy significativo que los que proponen el movimiento de ‘nacimiento en casa ’ que está ganando tanta aceptación alrededor del mundo, reporten que la depresión post-parto es casi desconocida entre las madres que han parido en su casa. Ahí el recién nacido raramente es separado de su madre por largos períodos durante la primera semana de vida. Uno de los problemas que ocurren con más frecuencia en los hospitales en donde la madre y el bebé han sido separados y los lazos afectivos no se han establecido, es que la madre parece carecer de mucho del conocimiento instintivo acerca de cómo relacionarse con su bebé. Esto es mucho más posible que alcance el nivel de crisis cuando la madre regresa a casa y tiene que cuidar a su bebé a solas. Es más posible que no sea capaz de manejar la situación y que se sienta exhausta y deprimida y también que se reproche a sí misma por ser una mala madre.
LOS EFECTOS DE LA SEPARACION EN EL RECIEN NACIDO
Hasta los años 70s había muy poca información subjetiva acerca de cómo se siente el bebé durante el nacimiento y poco después. Pero con el advenimiento de la terapia primal, una gran cantidad de pacientes empezaron a revivir experiencias tempranas, incluyendo el primer día de vida. Ellos empezaron a ser capaces de describir con gran detalle aquellas experiencias que eran dolorosas y traumáticas para ellos, mostrando cómo esos factores generaban frecuentemente patrones de comportamiento de falta de adaptación que duraban toda la vida.
Uno de los traumas más dolorosos revividos por los muchos pacientes de terapia primal es el de la separación de la madre directamente después del nacimiento. El bebé sabe instintivamente que no puede mantenerse con vida sin su madre. Se siente completamente desvalido y dependiente de ella para su supervivencia. El bebé siente instintivamente que el ser separado de ella significa morir y no hay manera de hacerle entender que no ha sido abandonado, sino que simplemente está esperando en un cunero y que eventualmente será llevado con su mamá. El bebé no tiene manera de interpretar lo que está pasando, o de saber si la separación y el abandono que está experimentando vana terminar. La única manera en la que puede apagar el dolor producido por las largas horas de estar sin su madre es utilizando el dormir como defensa.
Los pacientes de terapia primal que han revivido este trauma en particular con frecuencia han sido capaces de entender el hecho de que esto se convirtió en una defensa prototípica para ellos y que continuaron utilizando el sueño como un escape siempre que la vida era demasiado intolerable. Con frecuencia el dolor de ser dejado en la cuna a solas era experimentado físicamente al ser revivido. Por ejemplo un paciente de terapia primal dijo: “ yo sentí dolor en todo mi cuerpo, porque era ahí en donde me dolía. Necesitaba que alguien me cargara y que me hiciera saber que no me iban a dejar ahí solo hasta morir. He tratado de obtener eso de mis amantes en el presente y no es de extrañar que no pueda mantener una relación estable. Me cuelgo de la gente asustado de que me vayan a abandonar. Yo no estaba actuando como un adulto en lo absoluto, pues todavía era ese pequeño bebé adolorido y abandonado”.
Otra paciente reportó como muy al principio en su terapia revivió cuando se le dejaba en la cuna, esperando en un estado de desesperación el sonido de los pasos que le traerían a su madre para que la cargara y la alimentara. Los pasos se acercaban, pero en vez de detenerse, pasaban de largo y ella sentía esa terrible soledad de nuevo y todo lo que podía hacer era gritar esperando que alguien la pudiera ver. Después se dio cuenta de que había pasado gran parte de su vida haciendo cosas espectaculares, tratando de que la gente la viera y notara sus necesidades, temerosa de que no la vieran o de que se fueran a olvidar de ella. El sentimiento debajo de eso era “tengo que hacer que ellos me vean o me moriré”.
Yo me he dado cuenta en mi propia terapia de lo insegura que siempre me sentí en mis relaciones cercanas y como sin importar que tan bien estuvieran funcionando para mí en el presente, yo siempre sentía que no durarían. Finalmente fui capaz de conectar esto a mi temprana experiencia en el hospital en el que nací. Me tuvieron en el cunero central y me llevaban con mi madre solamente para por breves momentos para alimentarme. Cada vez que me tomaba en sus brazos yo podía sentir que el dolor y la soledad se habían terminado por fin y ya que me estaba empezando a sentir a salvo y segura en los brazos de mi madre, me separaban de nuevo y me llevaban de regreso a los cuneros otra vez. Esta experiencia se repitió muchas veces y me dejó con el sentimiento de que “no tiene sentido acercarse a nadie porque en cuanto lo hago, me sacarán de ahí de nuevo”.
El nacimiento significa un tremendo esfuerzo para el bebé y más que en ningún otro momento es en esas horas después de su nacimiento que el bebé necesita del calor y el consuelo de estar físicamente cerca de su madre. Los sonidos familiares del latido de su corazón y de su respiración son algo que el bebé conoce y crean un sentido de continuidad entre la experiencia previa del bebé en el útero y las nuevas condiciones a las que debe adaptarse. El contacto temprano y continuo con su madre hará que el bebé se sienta seguro sabiendo que su madre no lo abandonará.
El bebé también necesita saber que la madre va a satisfacer todas sus necesidades cuando surjan. Esto significa que ella debe responder siempre que el bebé exprese sus necesidades por medio del llanto y alimentarlo siempre que esté hambriento. La madre y el pecho de la madre son una fuente de alimento, calor y comodidad para un pequeño bebé y él necesita saber que siempre estarán ahí cuando le los necesite. Para esto se necesita que el bebé que nace en un hospital pueda tener la oportunidad de estar en la misma habitación que la madre (rooming in). También es importante que la madre haya tenido un parto lo más libre posible de medicamentos para que esté despierta y sea capaz de cuidar a su bebé inmediatamente.
CONCLUSION
A pesar de que la separación de la madre y el recién nacido así como los otros procedimientos hospitalarios mencionados anteriormente no pueden ser responsabilizados completamente por la creación de neurosis más adelante en la vida, con frecuencia ponen las bases para los típicos patrones de falta de adaptación a los que se agregarán otros problemas más adelante.
Aunque la creación de estos traumas tempranos puede tomar tan solo unas cuantas horas o a lo mucho unos cuantos días, los problemas resultantes a menudo toman años de intensas y costosas terapias para resolverse. En terapia primal se ha encontrado que puede tomar años integrar el dolor de ‘primera línea’, o sea el dolor agregado al sistema durante los primeros días de vida, así que la prevención es definitivamente mejor que tratar de curar el problema más adelante.
Durante las décadas pasadas el énfasis en el campo de la crianza de los niños había estado en gran medida en los factores que influyen en la salud física de la madre y el niño. Por lo tanto le damos la bienvenida al surgimiento del movimiento ‘nacimiento en casa’, al ‘nacimiento centrado en la familia’, al ‘cuidado materno canguro’ y a los ‘hospitales amigables con los niños’ que aunque mantienen el énfasis en la seguridad y los altos niveles médicos, también consideran igualmente importante el énfasis en los factores que influyen en la salud emocional y el bienestar de la madre y el niño.
LAS PRIMERAS HORAS DE VIDA
Por Pat Torngren
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"El bebé debe ser tocado y acariciado inmediatamente después del nacimiento. El
debe tener el calor de la madre casi continuamente durante este tiempo,
de lo contrario todo el contacto físico del mundo no será suficient
-- Dr. Arthur Janov,
Imprints: The Lifelong Effects of the Birth Experience
Durante las décadas pasadas el énfasis en el campo de la crianza de los niños había estado en gran medida en los factores que influyen en la salud física de la madre y el niño. Por lo tanto le damos la bienvenida al surgimiento del 'movimiento nacimiento en casa', 'al nacimiento centrado en la familia', 'al cuidado materno canguro' y a los 'hospitales amigables con los niños' que aunque mantienen el énfasis en la seguridad y los altos niveles médicos, también consideran igualmente importante el énfasis en los factores que influyen en la salud emocional y el bienestar de la madre y el niño.
La importancia de la relación entre la madre y su hijo recién nacido está nunca exagerada, pues es precisamente de esta relación de la que surgen todas las otras relaciones. La investigación de los últimos 25 años ha mostrado que el contacto entre la madre y su hijo recién nacido durante las primeras horas después del nacimiento puede establecer patrones que duran toda la vida y que son extremadamente difíciles de cambiar más adelante. Esto levanta serios cuestionamientos acerca de los procedimientos de rutina de muchos hospitales de maternidad en donde la separación del la madre y el recién nacido después del nacimiento son con frecuencia la práctica común. La meta de este artículo es el considerar los efectos de los procedimientos de rutina en la relación madre/hijo en particular.
Durante las últimas décadas la práctica común ha sido el llevarse al bebé inmediatamente después del nacimiento mientras la madre es llevada a la sala de recuperación para que descanse. En algunos hospitales más progresistas se le permite a la madre amamantar a su bebé brevemente en la sala de parto. Sin embargo el bebé es sacado muy pronto para ser llevado al cunero en donde se le deja solo en una cuna, en donde tiene que esperar aislado hasta que el horario del hospital le permita ser llevado con su madre para ser alimentado. (Esto puede significar varios períodos de espera de hasta tres horas cada vez, dependiendo de las políticas del hospital.) Además durante el primer día a veces se mantiene al bebé lejos de la madre durante muchas horas para ser observado. En algunos hospitales las madres que fueron sedadas para el nacimiento no llegan ver a sus bebe en absoluto hasta después de doce horas de nacido.
Klaus y Kennell han hecho una investigación muy extensa acerca del fenómeno del lazo materno-infantil, (Klaus & Kernnell, 1976) Los resultados sugieren que la interacción de la madre con su bebé durante las primeras horas de vida afecta críticamente su actitud hacia el bebé al menos por los siguientes cinco años de vida. Todavía no se sabe con exactitud cuánto dura el período ‘sensitivo’, pero se cree que pierde efectividad entre las tres y las cuatro horas después del nacimiento, (Spezzano & Waterman, 1977). Si no ha habido contacto entre la madre y el neonato durante este período, no se establece un lazo adecuado. Si la madre y el bebé tienen un contacto casi ininterrumpido en este período, se crea un fuerte lazo materno-infantil y los sentimientos que generan en la madre continúan después de que el período ‘sensitivo’ ha terminado.
Después de un nacimiento libre de medicamentos tanto la madre como el bebé están en un estado de alerta y receptividad durante las primeras horas y el contacto físico así como ocular son vitalmente importantes. La madre pasa mucho tiempo cargando al bebé en una posición cara a cara y le habla con un tono especial de voz. El bebé mira a la madre siguiendo los movimientos de sus ojos y esto genera una respuesta de ella. El sonido y el olor también son elementos importantes para los lazos afectivos. Una madre que ha establecido un lazo con su bebé y escuchado su llanto una vez, con frecuencia puede reconocerlo entre un grupo de bebés tan solo por la voz de su bebé. Cuando se le ofrece el pecho al bebé por primera vez también lamerá y olerá el pezón antes de mamar. Más tarde reconocerá a la madre por el olor.
Si se ha establecido un lazo temprano el bebé llorará si está en brazos extraños y se calmará tan pronto se le regrese a su madre. Para la madre el tener al bebé en sus brazos significa que el clímax del nacimiento es seguido por un tiempo de tranquila cercanía en la que ella puede llegar a conocer a su bebé. Esto ha sido descrito por las que lo han experimentado como una profunda plenitud que deja en la madre fuertes sentimientos de cercanía con el bebé así como también sentimientos positivos acerca de ella misma como madre. Ella también tiene sentimientos muy fuertes de que el bebé es realmente suyo.
LOS EFECTOS DE LA SEPARACION EN LA NUEVA MADRE
Klaus y Kernnell (1976) fueron los primeros en sugerir la conexión entre la separación de la madre y del bebé directamente después de nacer y la incidencia de maltrato infantil entre los niños prematuros que habían pasado las primeras horas de vida en una incubadora, lejos de la madre. Las madres que habían sido separadas de sus bebés recién nacidos también tendían más a darlos en adopción durante el primer año de vida, inclusive si el embarazo había sido planeado y la madre esperaba el nacimiento con emoción.
La siguiente afirmación es típica de lo que ellas dicen al ser entrevistadas, “Es un bebé precioso, pero de alguna manera no me siento bien, como que podría pertenecer a cualquiera. Yo nunca sentí que era mi propio hijo”. Estos sentimientos no ocurren si el bebé ha sido puesto en los brazos de la madre en la mesa de partos y si ha pasado las primeras tres o cuatro horas de vida en un contacto piel con piel con ella.
Bricklin (1975) ha sugerido que si el lazo afectivo no ha sucedido y la madre está consciente acerca de su falta de sentimientos maternales. Puede intentar remediar la situación concentrándose en los sentimientos de cercanías que surgen con esta interacción. Ella siente que el fuerte lazo creado por el amamantamiento podría de alguna manera compensar la deficiencia que ya se había creado para tratar de superar la brecha emocional entre la madre y el infante. El problema aquí es que muchas de las madres que tienen poco ‘contacto’ escogen no amamantar.
Por otra parte las madres que tienen un ‘gran contacto’ generalmente están deseosas de amamantar a sus bebés. Un seguimiento a estas mamás mostró que sus bebés eran mucho menos propensos a ser abandonados, descuidados o a que abusaran de ellos o a recibir un cuidado inadecuado, (Spezzano & Waterman, 1977). Estas madres eran mucho más afectuosas y mantenían contacto ocular con sus bebes de un mes de nacidos, que el grupo de control que había recibido el cuidado habitual del hospital. Los bebés en el grupo experimental también subían mejor de peso que los del grupo de control, lloraban menos y sonreían más. Para cuando tenían un año de edad, era mucho más factible que las madres ‘de alto contacto’ aún amamantaran a sus bebés que las madres de ‘bajo contacto’. Ellas también pasaban más tiempo tranquilizando a sus bebés en un examen pediátrico.
A los cinco años de edad las diferencias entre los dos grupos de niños eran todavía aparentes. Los niños de ‘amplio contacto’ estaban mucho más adaptados y tenían un IQ más alto que los del grupo de control. Ellos también obtenían una mejor y más avanzada puntuación en exámenes de lenguaje que los niños de ‘bajo contacto’. Hasta donde se puede apreciar, las diferencias mostradas en los dos grupos de niños parece depender en gran medida del hecho de que las madres de ‘alto contacto’ se relacionan de una manera más positiva con sus hijos como resultado de haber establecido lazos adecuados a una temprana edad.
Es bien sabido que si los recién nacidos de la mayoría de los animales son separados de sus madres directamente después de nacer y son regresados más tarde, es muy posible que la madre rechace a sus crías e inclusive las mate. Lo mismo es verdad si los animales nacen mientras la madre está bajo anestesia general y le presentan a sus crías después de haber recuperado la conciencia. No podemos generalizar estos hallazgos en los seres humanos sin investigar más, pero parece posible que haya un mecanismo similar que funciona aquí.
Sin embargo hay una distinción importante, los seres humanos son capaces de reflexionar y racionalizar y por lo tanto una madre humana quizás no rechace o abandone abiertamente a su bebé. En vez de eso, una madre que haya esperado sentir una oleada de amor y orgullo maternal podría sentirse desanimada y frustrada al ver a su bebé de un día de nacido sin sentir nada. Ella podría experimentar sentirse perdida y culpable por no llenar las expectativas de sus propios ideales acerca de lo que debería ser una madre. Se siente con frecuencia sin saber que hacer porque no entiende el origen de sus sentimientos. Quizás pudiera inclusive reaccionar con hostilidad ante el bebé, pues lo ve como la causa de su desengaño y su auto-crítica. Esto es un círculo vicioso ya que su hostilidad hacia su bebé crea más sentimientos de culpa. El resultado final con frecuencia es más cansancio y depresión.
Es muy significativo que los que proponen el movimiento de ‘nacimiento en casa ’ que está ganando tanta aceptación alrededor del mundo, reporten que la depresión post-parto es casi desconocida entre las madres que han parido en su casa. Ahí el recién nacido raramente es separado de su madre por largos períodos durante la primera semana de vida. Uno de los problemas que ocurren con más frecuencia en los hospitales en donde la madre y el bebé han sido separados y los lazos afectivos no se han establecido, es que la madre parece carecer de mucho del conocimiento instintivo acerca de cómo relacionarse con su bebé. Esto es mucho más posible que alcance el nivel de crisis cuando la madre regresa a casa y tiene que cuidar a su bebé a solas. Es más posible que no sea capaz de manejar la situación y que se sienta exhausta y deprimida y también que se reproche a sí misma por ser una mala madre.
LOS EFECTOS DE LA SEPARACION EN EL RECIEN NACIDO
Hasta los años 70s había muy poca información subjetiva acerca de cómo se siente el bebé durante el nacimiento y poco después. Pero con el advenimiento de la terapia primal, una gran cantidad de pacientes empezaron a revivir experiencias tempranas, incluyendo el primer día de vida. Ellos empezaron a ser capaces de describir con gran detalle aquellas experiencias que eran dolorosas y traumáticas para ellos, mostrando cómo esos factores generaban frecuentemente patrones de comportamiento de falta de adaptación que duraban toda la vida.
Uno de los traumas más dolorosos revividos por los muchos pacientes de terapia primal es el de la separación de la madre directamente después del nacimiento. El bebé sabe instintivamente que no puede mantenerse con vida sin su madre. Se siente completamente desvalido y dependiente de ella para su supervivencia. El bebé siente instintivamente que el ser separado de ella significa morir y no hay manera de hacerle entender que no ha sido abandonado, sino que simplemente está esperando en un cunero y que eventualmente será llevado con su mamá. El bebé no tiene manera de interpretar lo que está pasando, o de saber si la separación y el abandono que está experimentando vana terminar. La única manera en la que puede apagar el dolor producido por las largas horas de estar sin su madre es utilizando el dormir como defensa.
Los pacientes de terapia primal que han revivido este trauma en particular con frecuencia han sido capaces de entender el hecho de que esto se convirtió en una defensa prototípica para ellos y que continuaron utilizando el sueño como un escape siempre que la vida era demasiado intolerable. Con frecuencia el dolor de ser dejado en la cuna a solas era experimentado físicamente al ser revivido. Por ejemplo un paciente de terapia primal dijo: “ yo sentí dolor en todo mi cuerpo, porque era ahí en donde me dolía. Necesitaba que alguien me cargara y que me hiciera saber que no me iban a dejar ahí solo hasta morir. He tratado de obtener eso de mis amantes en el presente y no es de extrañar que no pueda mantener una relación estable. Me cuelgo de la gente asustado de que me vayan a abandonar. Yo no estaba actuando como un adulto en lo absoluto, pues todavía era ese pequeño bebé adolorido y abandonado”.
Otra paciente reportó como muy al principio en su terapia revivió cuando se le dejaba en la cuna, esperando en un estado de desesperación el sonido de los pasos que le traerían a su madre para que la cargara y la alimentara. Los pasos se acercaban, pero en vez de detenerse, pasaban de largo y ella sentía esa terrible soledad de nuevo y todo lo que podía hacer era gritar esperando que alguien la pudiera ver. Después se dio cuenta de que había pasado gran parte de su vida haciendo cosas espectaculares, tratando de que la gente la viera y notara sus necesidades, temerosa de que no la vieran o de que se fueran a olvidar de ella. El sentimiento debajo de eso era “tengo que hacer que ellos me vean o me moriré”.
Yo me he dado cuenta en mi propia terapia de lo insegura que siempre me sentí en mis relaciones cercanas y como sin importar que tan bien estuvieran funcionando para mí en el presente, yo siempre sentía que no durarían. Finalmente fui capaz de conectar esto a mi temprana experiencia en el hospital en el que nací. Me tuvieron en el cunero central y me llevaban con mi madre solamente para por breves momentos para alimentarme. Cada vez que me tomaba en sus brazos yo podía sentir que el dolor y la soledad se habían terminado por fin y ya que me estaba empezando a sentir a salvo y segura en los brazos de mi madre, me separaban de nuevo y me llevaban de regreso a los cuneros otra vez. Esta experiencia se repitió muchas veces y me dejó con el sentimiento de que “no tiene sentido acercarse a nadie porque en cuanto lo hago, me sacarán de ahí de nuevo”.
El nacimiento significa un tremendo esfuerzo para el bebé y más que en ningún otro momento es en esas horas después de su nacimiento que el bebé necesita del calor y el consuelo de estar físicamente cerca de su madre. Los sonidos familiares del latido de su corazón y de su respiración son algo que el bebé conoce y crean un sentido de continuidad entre la experiencia previa del bebé en el útero y las nuevas condiciones a las que debe adaptarse. El contacto temprano y continuo con su madre hará que el bebé se sienta seguro sabiendo que su madre no lo abandonará.
El bebé también necesita saber que la madre va a satisfacer todas sus necesidades cuando surjan. Esto significa que ella debe responder siempre que el bebé exprese sus necesidades por medio del llanto y alimentarlo siempre que esté hambriento. La madre y el pecho de la madre son una fuente de alimento, calor y comodidad para un pequeño bebé y él necesita saber que siempre estarán ahí cuando le los necesite. Para esto se necesita que el bebé que nace en un hospital pueda tener la oportunidad de estar en la misma habitación que la madre (rooming in). También es importante que la madre haya tenido un parto lo más libre posible de medicamentos para que esté despierta y sea capaz de cuidar a su bebé inmediatamente.
CONCLUSION
A pesar de que la separación de la madre y el recién nacido así como los otros procedimientos hospitalarios mencionados anteriormente no pueden ser responsabilizados completamente por la creación de neurosis más adelante en la vida, con frecuencia ponen las bases para los típicos patrones de falta de adaptación a los que se agregarán otros problemas más adelante.
Aunque la creación de estos traumas tempranos puede tomar tan solo unas cuantas horas o a lo mucho unos cuantos días, los problemas resultantes a menudo toman años de intensas y costosas terapias para resolverse. En terapia primal se ha encontrado que puede tomar años integrar el dolor de ‘primera línea’, o sea el dolor agregado al sistema durante los primeros días de vida, así que la prevención es definitivamente mejor que tratar de curar el problema más adelante.
Durante las décadas pasadas el énfasis en el campo de la crianza de los niños había estado en gran medida en los factores que influyen en la salud física de la madre y el niño. Por lo tanto le damos la bienvenida al surgimiento del movimiento ‘nacimiento en casa’, al ‘nacimiento centrado en la familia’, al ‘cuidado materno canguro’ y a los ‘hospitales amigables con los niños’ que aunque mantienen el énfasis en la seguridad y los altos niveles médicos, también consideran igualmente importante el énfasis en los factores que influyen en la salud emocional y el bienestar de la madre y el niño.
11 de diciembre de 2009
EL BEBE DE 7 MESES
La postura
Uno de los grandes adelantos que notas es que tu bebé sostiene gran parte de su peso con sus piernas. Lo puedes verificar si lo tomas por debajo de sus axilas y lo apoyas sobre sus pies, se pondrá en cuclillas y luego estirará sus piernas sucesivamente como si estuviera saltando.
También puede mantenerse sentado sin ningún apoyo y gracias a esto puede tomar e investigar objetos con sus manos más libremente.
Es probable que también pueda sentarse solito, desde la posición boca abajo y luego incorporándose de a poco con la ayuda de sus bracitos hasta que queda completamente sentado.
La dentición
En esta etapa la mayoría de los bebés comienzan a cortar sus primeros dientes (generalmente los incisivos centrales inferiores) aunque algunos bebés pueden comenzar a los 3 meses o bien a los 12 meses.
No te preocupes si descubres que tu bebé tiene sus primeros dientes separados, ya que los mismos se irán juntando en la medida que sus 20 dientes vayan cortando. Este proceso de dentición tiene asociado el babeo y nuevos sonidos, ya que el bebé nota algo nuevo y extraño en su boca.
Los límites
La curiosidad de tu bebé ha aumentado y en consecuencia comienzas a ponerle límites, pero te das cuenta que no te obedece. Esto es algo normal que le sucede a todos los bebés de este edad y se debe a que no puede recordar las cosas por más de algunos segundos. La mejor manera de enseñarles en esta etapa es con un simple "NO" y luego entretenerlo con alguna otra cosa.
El comportamiento
En esta etapa tu bebé puede comenzar a comportarse diferente, tal vez te despierte en medio de la noche y trate de llamarte la atención. Esta actitud responde a un simple motivo, si durante el día trabajas y no estás con él, se preocupa por tu ausencia y a la noche se asegura que estés a su lado. No está mal que de vez en cuando lo lleves a la cama contigo y duermas con él, pero recuerda que esta etapa dura poco y luego tienes que enseñarle a dormir solo nuevamente.
Los movimientos
Probablemente tu bebé toma objetos con una sola mano y los pasa de una mano a otra con toda destreza. También es capaz de juntar sus manos como también hacer golpear dos objetos entre sí, lo que le resulta muy divertido. Si lo ayudas puede sostener un vaso de dos asas y dar pequeños sorbos.
El oido
A esta edad tu bebé es más perceptivo y reconoce pequeñas diferencias de tonos en los sonidos, como también se da cuenta de las diferentes formas que tienes al hablar. Por eso si le hablas con un tono de voz que demuestre tu enojo tal vez comience a llorar.
El desarrollo intelectual
Tu bebé descubre que los objetos se relacionan unos con otros en un espacio tridimensional. Por eso notas que agrupa y clasifica objetos o juguetes de acuerdo a un patrón de colores, formas, tamaño, etc...
Si ve tu reflejo en un espejo, se da cuenta que lo que está viendo es sólo tu imagen virtual y gira su cabeza hacia el lugar donde realmente estás.
Como tu bebé comprende mejor que algunos objetos aparecen o desaparecen a voluntad, el mejor juego para esta etapa es esconder algún juguete debajo de algo para que luego lo encuentre.
También es interesante que pruebes jugar al "cuco" con tu pequeñín. Tírale suavemente una tela o toalla liviana sobre su cabeza de modo que no lo dejes ver mientras le dices ¡CUCO!. Luego quítasela y sonríele. Después de varios intentos será tu pequeño el que se quite la tela solito.
El juego
A los bebés de 7 meses les encantan los muñecos de peluche y se abalanzan hacia ellos como si fueran un colchón. Tal vez ya tenga su muñeco preferido que siempre está con él. Los muñecos ideales para esta etapa son los más blandos y rellenos.
Otros juguetes recomendados son las pelotas, los de encastre (de una misma forma para poner uno dentro de otro) y los muñecos de peluche gigantes, entre otros.
El lenguaje
En su primitivo hablar, que se convirtió en su exclusivo idioma, notas un poco más de fluidez y un cambio de intensidad y de tono en todas su expresiones vocales. Puedes escucharlo protestar si le quitas algo que haya agarrado con su mano.
Alimentación:
Hacia los 7 meses podemos introducir nuevos y variados alimentos; éstos deben ser cortados en trozos muy pequeños para evitar que el bebé se atragante.
Se pueden ir incorporando también las verduras de hoja verde, como la acelga y la espinaca, ya que las fibras que contienen no permiten la absorción de algunos micronutrientes.
Se puede empezar a comer polenta y sémola.
También podemos comenzar a darle arroz, pero previamente tamizado -es decir, hecho papilla- para evitar que el pequeño se atragante con los granos.
Tanto las carnes rojas como las blancas pueden incorporarse alrededor del séptimo mes. Las carnes le aportarán fundamentalmente las proteínas tan necesarias para el crecimiento. Las carnes siempre deben estar perfectamente cocidas.
El hígado, que también puede incorporarse alrededor de los 7 meses, además de aportar proteínas, es una importante fuente de hierro.
Esto es sólo una guía de consulta. Antes de incorporar un alimento a la dieta de tu bebé debés consultarlo con su pediatra de cabecera.
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