9 de octubre de 2007

Nota de revista de OSEP



Es posible tener el parto que deseamos
El empoderamiento de las mujeres, en cuanto a la posibilidad de decidir como deseamos parir a nuestros hijos, es prácticamente inexistente. La pregunta que me hacía a fines del año pasado era era cómo lograr que mi parto fuera respetado en un ciento por ciento, teniendo en cuenta mi poder como mujer.
Fueron tres los motivos que me llevaron a conseguir este anhelo: la información que adquirí un tiempo antes de quedar embarazada e incluso durante el embarazo. También las prácticas que me realizaron en mi primer parto (desprendimiento de membrana sin el debido consentimiento informado, rotura de bolsa, colocación de una vía con oxitocina artificial, episiotomía, colocación de peridural sin tener la información previa de los efectos contraproducentes que conlleva esta anestesia) de algún modo ayudaron a que me movilizara para obtener respuestas acerca de las posibilidades que tenía como mujer de poder optar, elegir, decidir, si quería que me realizaran esas mismas intervenciones en un próximo parto. Es necesario aclarar que no es fácil que estas prácticas no se lleven a cabo de manera rutinaria en cualquier institución o con cualquier profesional, porque hay toda una formación médica y social que juega en contra de las mujeres.
Y por último, el apoyo incondicional que me brindó Guido mi marido hasta el último momento que nació nuestra hija. Que si bien para mi fue el más importante, me llevó varias noches de insomnio lograr armonizar con él en la decisión de no tener un parto intervenido.
Una vez que decidimos como queríamos que fuera el parto, se lo comenté a mi obstetra, y si bien lo entendió, de una u otra forma el insistía que por lo menos una vía se tenía que colocar siempre como método de prevención. Por su puesto yo seguí investigando si realmente era necesario y según la OMS no era un procedimiento que debía realizarse de manera rutinaria, sólo aclaraba que se debía colocar en casos concretos.
A la semana 37 de gestación me decidí finalmente plantearle a mi médico que quería tener a mi beba en la Clínica Las Heras, porque era la única que tenía el sillón de parto vertical, la opción más saludable para parir. Por diferentes motivos no quiso atenderme allí. En ese momento, cambiar de obstetra me causó muchas incertidumbres, nervios e inseguridad. Realmente en esa instancia fue cuando más tuve que sacar fuerzas para defender lo que yo quería, pero gracias al apoyo de la gente que me quiere y a mi marido logré superar estos miedos.
Debora Arcoraci, Lic. en obstetricia y el Dr. Arturo Videla, médico Obstetra; fueron quienes me acompañaron y asistieron durante el parto en la Clínica Las Heras. Alcancé a realizar dos consultas con el Dr. Videla antes del parto y desde el comienzo aceptó todas las pautas de lo que significa acompañar un parto humanizado.
Por esta razón, les cuento que fue uno de los momentos más felices de mi vida; en todo momento se respetaron los tiempos de manera natural, no se intervino en lo más mínimo, no fue necesario poner oxitocina, romper la bolsa, ni realizar episiotomía y sobre todas las cosas siempre hubo respeto y calidez con mi marido y conmigo. Eso es fundamental para una mujer que está dando a luz a su hijo.
Todo fue fantástico, mi hija nació con un apgar de 9 sobre 10, en perfectas condiciones. Inmediatamente después de haberla tenido me la pusieron sobre mi pecho mientras el neonatólogo la limpiaba, pudo tomar la teta desde su primer minuto de vida. El papá pudo cortar el cordón umbilical y él observó cada procedimiento que le realizó el neonatólogo a la beba. Guido no se separó en ningún momento de mí, lo que me permitió realizar diferentes posiciones de relajación junto a él, para que las contracciones fueran llevadas de la manera más satisfactoria, como una anestesia natural que te va preparando para el momento del nacimiento. Y en el momento expulsivo me senté en el sillón de partos donde finalmente nació nuestra hija, en un ambiente tenue, en donde todas las expectativas para lograr un mejor nacimiento fueron puestas en ella. Por ello podemos decir que juntos logramos este anhelo que tanto deseamos.
Es por esta razón que los diversos testimonios que existen en cuanto a la libertad de elegir un parto, es una de las herramientas más fuertes para comprender que el nacimiento de un hijo es un momento único, irrepetible y nuestro; por esta razón nada ni nadie puede impedir que así sea.
Finalmente, quiero agradecer a Osep por valorar a los profesionales que se empeñan en brindar un trato humanizado durante el parto y el nacimiento, y premiar a la mamá que toma la decisión de se protagonista. Increíblemente sé que fui la primera mujer en llevar a mi obra social un pedido de internación por parto humanizado y doy fe de que la Clínica Las Heras cumplió al pie de la letra con lo que esto significa.

3 comentarios:

  1. Qué hermoso es tu trabajo!
    y, respondiendo otra de tus entradas.. sí, soy de las que le tienen miedo, pavor y todo junto al parto :S...

    te felicito, un beso

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  2. MUCHAS GRACIAS , CUANDO QUIERAS ENVIAME TU DIRECCION DE BLOG ASI PUEDO CONOCERTE MAS, ACLARAR TUS DUDAS Y QUE PIERDAS ESE MIEDO, Y GRACIAS POR TU VISITA ....BESOS

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  3. Emilia Fernandez13 dic. 2011 7:46:00

    Hola Debora!! Buscando información en internet sobre partos humanizados en hospitales me encontre con esta nota de tu blog. Quería saber si seguis trabajando en la clinica Las Heras haciendo este tipo de partos, o si sabes de alguien que lo haga. Quiero encontrar un hospital en Mendoza que se haga de la forma mas natural posible y ya estoy de 18 semanas. En casa no lo quiero hacer para dejar tranquilos a mi pareja y familia que tienen ideas mas "convencionales". Muy interesante tu blog. Saludos!!

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