26 de agosto de 2011

Testimonio

Resulta curioso que de alguna manera yo, mediante mi esperma, en el momento de la concepción uní a la madre y a la hija, y en ese momento al cortar el cordón umbilical, estaba rompiendo esa unión física, que daría paso a la verdadera unión instintiva, espiritual, la unión de sus almas, la unión del reconocimiento de una madre con su hija, en definitiva de la vida.

Yo, que no había podido disfrutar hasta el momento del parto de ninguno de mis hijos, he podido finalmente disfrutar del mejor de los partos, en el cual fui coprotagonista y no un mero espectador.

(Parte del testimonio de un hombre que acompañó todo el proceso delparto a su mujer)