19 de febrero de 2009

29 SEMANASDE EMBARAZO




Tu bebé está creciendo muy rápido! Tiene el tamaño de una calabaza pequeña, pesa alrededor 1,13 kilos. Además, mide 38 centímetros desde la cabecita hasta los talones. Los músculos y pulmones siguen desarrollándose y la cabecita está creciendo para acomodar el cerebro, que cada día está más grande. Como está creciendo tanto, ahora es cuando más nutrición necesita. Para que tanto tu bebito como tú estén bien alimentados, necesitas tomar suficientes proteínas, vitamina C, ácido fólico, hierro y calcio. (Cada día se depositan en su esqueleto unos 200 miligramos de calcio, que van endureciendo sus huesitos.) Está comenzando a redondearse y ya no parece tan flaco. ¡Además le encanta la luz!. Su cabeza se moverá en dirección a ella si iluminas alguna parte de tu abdomen con una linterna.El feto ya está muy desarrollado: los sentidos están muy activos, el niño ya sabe ponerse cómodo y ha aprendido a moverse. A partir de la semana número 29, empezará a darse la vuelta para reposar hacia abajo, apoyado en el cuello de tu útero. Sus idas y venidas harán que te dé más de una patadita en las costillas. Lo notarás. A partir de la semana 29 entramos en una fase en la que su cerebro ha madurado tanto que puede regular su temperatura corporal. Por supuesto, el bebé todavía necesita el calor del cuerpo de su madre para mantenerse caliente hasta el que nazca.
Se sigue desarrollando células nerviosas del cerebro. Al nacer, tendrá cientos de miles de millones de ellas, que aunque parezcan muchas, se debe recordar que no se crearán más después de nacer.


Cambios en tu cuerpo En estas semanas ya podrás sentir los movimientos de tu bebé con mucha más claridad. Presta atención a las pataditas y golpecitos y habla con tu doctor siempre que notes que hay una disminución en la actividad. Quizás te pida que tomes nota de la frecuencia con la que lo sientes moverse, para asegurarte de que todo está bien. Debes notar al menos diez movimientos en dos horas.
En esta etapa es posible que sientas de nuevo acidez (agruras) y estreñimiento. La progesterona, una hormona del embarazo, relaja el tejido muscular liso en todo el cuerpo, incluyendo el intestino. Esta relajación, junto con lo apretadas que están las cosas en el abdomen, puede causar gas, especialmente después de una comida grande. Otro problema del que es responsable el tamaño de tu útero (y el estreñimiento), son las hemorroides. Las hemorroides son simplemente venas hinchadas en el recto. Son muy comunes durante el embarazo y generalmente desaparecen poco después del parto. Tus pies y manos se notan hinchadas, es posible que debas quitarte los anillos o cambiar el talle de tus zapatos.Las contracciones, todavía localizadas y suaves, se tornan más frecuentes, en especial asociadas a cambios de posición o a movimientos fetales.Puedes percibir que ya caminas con los pies levemente separados para aumentar tu base de sustentación y evitar las caídas.


Estos tres últimos meses a partir de la semana 29 son la etapa de mayor engorde para el bebé y también para la mamá. En este último trimestre puede que engorde unos 5 kg. Es común engordar medio kilo de media por semana, aunque dependerá mucho de la mujer en cada caso.
A partir de ahora los cambios hormonales pueden variar semana a semana. Es normal que tus pies se hinchen. Aún así, si la hinchazón dura mucho o si pasa a la cara, habla con tu especialista. La formación de estrías en los pechos y la barriga son muy comunes en este período de tiempo.

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