22 de noviembre de 2007

PARIRAS CON PODER



Parirás con Poder

Por Roxana Sanda

Parir siempre constituyó parte del mundo de las mujeres y siempre existieron “comadronas” para asistirlas, “sin embargo los hombres necesitan estar en el centro y controlar y manejar todo lo que ocurre a su alrededor”, acierta Wagner en tanto el manejo de la situación queda en manos de un médico que desarrolla el papel activo sobre una parturienta despojada del control de su propio parto. “No queríamos eso para Valentina”, se espantan Laura y Martín, de sólo pensar que esa beba de mes y medio que comparten entre brazos estuvo a poco de ser alumbrada sobre una camilla metálica, entre las piernas de su madre heladas de frío, los cuerpos sometidos por impaciencia de neonatólogos al roce carnal de lo que apenas dura un suspiro. “Era la llegada de nuestra primera hija y como no sabíamos mucho, pensamos tenerlo de la manera tradicional –dice Martín–, pero en la clínica privada donde nos atendíamos nos daban cinco minutos para preguntar, el obstetra ni me miraba, tenía un discurso provocativo, del tipo ‘ya van a ver’. Todo era muy atemorizante y llegamos a los seis meses de embarazo sintiéndonos muy desamparados.” Una conocida los contactó con Marina, “Desde el primer día nos impactó el conocimiento, la calidez y la humildad de las parteras, y esa mirada femenina no interventiva, respetuosa de la pareja, sin paternalismos ni bajada de línea, sin suficiencia”, sonríe Laura, todavía sorprendida por “ese tiempo que dejó de ser cronológico para convertirse en vivencial”, desde el minuto de la primera contracción, a las tres de la mañana, hasta la llegada de Valentina a este mundo, cerca del mediodía.“Nuestros cuerpos se mantuvieron juntos durante casi todo el trabajo de parto: éramos uno solo sintiendo activarse una parte animal, casi sexual, totalmente desconocida hasta ese momento”, se emociona Laura. “Te sentís poderosa y a la vez contenida por esas parteras que saben cómo decodificar lo que te va sucediendo” en esta forma de nacer, que sugiere continuidad antes que ruptura, postración y ese silencio de seudorrecogimiento que trasuntan los pasillos hospitalarios. “Veinte minutos después del parto estábamos tomando mate en la cama y una hora más tarde me levanté para meter en el lavarropas las toallas que habíamos utilizado. Me siento orgullosa de haber podido contra tantos miedos y agradecida por haber vivido esa instancia única de sentir que no somos enfermas, sino mujeres dueñas de nuestros partos.”

El Poder Natural de la Mujer

Por Vicki Noble

El ejemplo mas obvio de cuánto nos hemos apartado de nuestras raíces orgánicas como comunidad femenina lo constituyen, en nuestra cultura actual, las prácticas relacionadas con los nacimientos.

Las mujeres hemos llegado a creer que no sabemos cómo tener bebés. El hecho nos inspira temor, nos aterroriza, y buscamos la ayuda de los “expertos” para hacerlo bien. Ingresamos en ambientes esterilizados, inhóspitos, alejados de nuestro hogar y nuestra familia, a fin de yacer con los pies levantados para que un técnico extraiga el bebé de nuestro cuerpo. Nos hemos convencido de que, si lo hacemos de otra manera, pondremos en peligro a los niños que traermos al mundo, que los perjudicaremos y apareceremos como unas irresponsables ante nuestros hijos. De modo que, sumisamente, aceptamos los consejos del Médico Todopoderoso y su personal de guardapolvo blanco y, consecuentemente, sobrellevamos en nuestro parto un alto “grado de complicaciones”. Vamos al hospital para hallarnos “seguras”, para ingerir drogas que nos “ayudarán” a hacerlo mejor; seguimos las indicaciones y nos rasuran las partes pudendas, para que al “desgarrarnos” no contaminemos a nuestro hijo.

¿Dónde está el animal que hay en nosotras? ¿Qué se ha hecho de nuestro instinto natural? ¿Cómo imaginamos que han nacido bebés durante todos estos milenios, antes de que inventáramos los hospitales y que los hombres se ocuparan de los partos? Es como si sufriéramos de amnesia; simplemente, no recordamos”.


INNECESAREAS

InneCesáreas

Por Agustín Biasotti

Artículo publicado en Página12 - Año 2001

Existe un mito en relación con las cesáreas: se ha dicho durante años que los obstetras las prefieren a los partos vaginales porque de esa forma cobrarían más. Más que falsa, esta creencia peca de ingenuidad; o, directamente, es incompleta. Dado el incremento en el riesgo de sufrir complicaciones (mayormente infecciosas) que trae aparejado el uso de la intervención, recurrir a ella no sólo no reporta mayores ganancias, sino que además implica una mayor erogación en antibióticos, días de internación, etcétera.
Es más, tan sólo pensar en ello con un dólar a poco menos de 3,30 pesos (buena parte de los insumos médicos son importados) debería generarle un pico de presión a cualquier jefe de servicio de obstetricia. Y, sin embargo, se da la paradoja de que los países más pobres, aquellos que cuentan con limitados presupuestos para destinar a la atención sanitaria de su población, son los que más recurren a esta intervención que de por sí requiere el empleo de una mayor cantidad de insumos médicos.
En cuanto a América latina, "el término epidemia es el más adecuado para describir los índices de cesáreas de la región", afirma el doctor José Belizán, director del Centro Latinoamericano de Perinatología y Desarrollo Humano (CLAP), dependiente de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS). Mientras en Estados Unidos y en Europa se llevan adelante programas para reducir su uso, América latina ostenta el triste privilegio de contar con los índices más altos de partos por cesárea del mundo.
Hace unos pocos años, Belizán dirigió un interesante estudio que confirmó la tendencia del incremento de las cesáreas en la región. El estudio publicado en la revista British Medical Journal revelaba que de 18 países evaluados sólo seis podían exhibir tasas de cesáreas inferiores al 15 por ciento del total de los partos, que es el porcentaje máximo que acepta la Organización Mundial de la Salud (OMS). En el resto de los países, las tasas de cesáreas se ubican en una tabla que va del 16,8 por ciento al 40 por ciento.
"La tasa global para la región era del 25 por ciento –agrega el doctor Fernando Althabe, investigador del CLAP y coautor del citado estudio. Pero se sabe que actualmente los países están aumentando sus tasas de cesáreas (los últimos registros de Chile y de Brasil hablan de un 42 por ciento y un 36 por ciento, respectivamente), por lo que probablemente se haya superado ese porcentaje. En cuanto a la Argentina, cuando publicamos el artículo en 1999 la tasa era del 25 al 30 por ciento, en un cálculo conservador; probablemente la cifra actual sea del 30 por ciento."

El lado oscuro de las cesáreas

¿Cuáles son los contras de realizar en forma indiscriminada y rutinaria una cesárea? "Está demostrado que independientemente de la causa que genere la indicación, la cesárea se asocia con una mayor mortalidad materna (3 a 5 veces mayor) y a una mayor morbilidad (complicaciones pos operatorias principalmente infecciosas) en comparación con el parto vaginal", señala el doctor Althabe.
"Por otro lado, tener como antecedente una cesárea hace que en el embarazo siguiente haya más probabilidades de complicaciones durante el parto, principalmente hemorragias, ya que la cicatriz de la cesárea predispone a alteraciones en la inserción de la placenta." Tampoco los pequeños han de beneficiarse necesariamente con esta intervención: "desde el punto de vista neonatal, las cesáreas programadas sin una buena determinación de la edad gestacional se asocian con problemas de adaptación en los primeros días de vida".
"Si bien en los últimos años –continúa este especialista, el riesgo de realizar esta intervención ha ido disminuyendo debido a diversas mejoras en las técnicas quirúrgicas, los materiales de anestesia y el uso de antibióticos profilácticos, que hacen que las diferencias con el parto vaginal no sean tan marcadas, esto vale sólo para los países desarrollados y solamente para un pequeño grupo de mujeres en nuestros países."
Como explica Althabe, "las condiciones en las que se realiza la mayoría de las cesáreas en las instituciones públicas de la región distan de ser similares a las condiciones de los países desarrollados. De modo que el riesgo de aumentar la tasa de cesáreas injustificadamente puede generar más problemas que beneficios en nuestros países. Sin duda hace falta información local acerca de los riesgos relacionados con la forma de terminación del embarazo".

Algo más que moda

Pero si los obstetras aparentemente no ganan más que potenciales problemas con el uso indiscriminado de la cesárea, uno bien podría preguntarse por qué son tan elevados los índices de la región. Para el doctor Belizán, una autoridad en la materia, esto en parte se debe a que "se ha generado una malversación del proceso natural del nacimiento que es el resultado de ciertas actitudes de los médicos que luego se han trasladado a la población".
"Para los médicos –afirma el especialista, la cesárea es más cómoda porque permite planificar el momento del parto fuera del horario del consultorio. Por otro lado, esta intervención dura apenas una hora mientras que un parto normal requiere muchas horas de trabajo."
Claro que tampoco toda la culpa la tienen los médicos. Ubiquémonos tan sólo por un minuto en el lugar de un obstetra argentino que para llegar a fin de mes debe atender en dos o tres centros médicos, un par de prepagas y otro de obras sociales, además de su consultorio. Imaginemos que un día deba atender en distintos sanatorios y/o hospitales cuatro partos que se extienden cada uno por espacio de seis horas. ¿Cómo hace?
Bueno, la cesárea es la solución... hago una a las ocho, otra a las doce, la tercera a las cuatro y la última a las ocho. Además, en un medio como el argentino, en donde los juicios por mala praxis están a la orden del día, los obstetras ya están avisados de que son mucho más frecuentes los juicios por problemas surgidos en los partos vaginales que por aquellos que ocurren a partir de una cesárea.
Para peor, la percepción de que la cesárea es mucho más cómoda y práctica que el parto vaginal también ha sido adoptada por las mujeres, a veces espontáneamente, otras a la fuerza. La consolidación de la inserción laboral de la mujer lleva a que muchas veces se vean forzadas por su contexto de trabajo a vivir el parto de una forma más organizada y previsible, características que no necesariamente se asocian con el nacimiento de un hijo.
Por último, también está algo así como de moda cierto temor al impacto del parto vaginal sobre la vida sexual de la mujer. Del mismo modo que los archipublicitados partos por cesárea de muchas celebridades hacen lo suyo a favor de esta intervención, la antropóloga brasileña Cecilia de Mello E. Souza ha señalado cómo los obstetras se han apropiado del temor de las mujeres en relación con el trabajo de parto, la desfiguración genital y la performance sexual posparto para justificar su preferencia por el parto quirúrgico.
Para Souza, "la salud se ha vuelto secundaria a la producción de cuerpos sexualmente atractivos". Como afirma la activista australiana Hilda Bastiana, en un comentario al trabajo de Belizán y Althabe también publicado en el British Medical Journal, "si la moda de cesáreas se extiende más allá de las mujeres saludables de familias reducidas, este problema de salud pública podría volverse aún peor. Hemos visto algo similar cuando las clases altas abandonaron el amamantamiento durante el último siglo, y fueron las familias más pobres las que pagaron, generaciones más tarde, el enorme costo".

Asignatura pendiente

¿Qué se puede hacer entonces para que médicos y pacientes tomen conciencia de que la cesárea sólo debe ser realizada en casos muy particulares que demanden dicha intervención quirúrgica? "No hay intervenciones que hayan sido rigurosamente evaluadas por buenas investigaciones clínicas y que a su vez hayan demostrado ser efectivas para reducir la tasa de cesáreas innecesarias", responde Althabe.
"El CLAP ha terminado un estudio muy sólido en 34 hospitales de cinco países de la región (Argentina, Brasil, Cuba, Guatemala y México), que está por publicarse, donde se ha evaluado las posibilidades de que el obstetra pida una segunda opinión a otro especialista en el momento de indicar una cesárea. Pero los resultados muestran un efecto modesto sobre la frecuencia de cesáreas."
Según Althabe, "cambiar las conductas de los profesionales es muy difícil, aun cuando exista una buena base científica que avale las recomendaciones. Probablemente haya que apuntar intervenciones que busquen cambiar el sistema de atención vigente por una atención más basada en equipos obstétricos, y que incluyan componentes de motivación y responsabilidad, para que los profesionales respeten en primer lugar las necesidades y opiniones de las mujeres antes que sus propios intereses".
Claro que en ese caso también sería bueno que las futuras madres cuenten con información veraz sobre los pros y los contras de las cesáreas.


CARTA A UN FUTURO PADRE

CARTA A UN FUTURO PADRE

Has contemplado maravillado el test que confirma que serás padre…
Al cabo de unas semanas, tu compañera vuelve a casa una tarde, con la cara marcada por la inquietud. “Las nauseas...”, pensas. Pero, apenas deja sus cosas, pone una mano sobre tu brazo. Para que te detengas. Para que la escuches.

Hoy he ido al obstetra...

Su voz se hace dubitativa. Te volves hacia ella para animarla.
– Hum... ¿todo bien?

No ha habido problema con la visita. Pero mientras esperaba en la sala de espera, he estado leyendo un artículo en una revista para embarazadas.
– ¿Y...?
No entendes bien a dónde quiere ir a parar. Vuelve la cabeza, y las palabras se le agolpan en la boca :
– Parece que en el primer parto le hacen una episiotomía a casi el 100% de las mujeres primerizas.
– ¿Una Heli-qué?
Tu mirada sorprendida le molesta.
– Una e-pi-sio-to-mi-a, responde, articulando cada sílaba.
La palabra es inquietante. Te invade el malestar y no podes evitar contestar con tono seco:
– ¿Y eso qué es?
Haces la pregunta pero ya sabes la terrible respuesta:
– Es cuando te cortan la vulva y los músculos del periné para que salga el bebe sin hacer un gran desgarro.
Al oír estas palabras te atraviesa un escalofrío. La imagen terrible de un corte abierto invade tu cerebro. Sin saber por qué te viene a la cabeza la película Los dientes del mar. Incapaz de soportar esas visiones de pesadilla, le quitas importancia al asunto:
– Bueno, ya sabes que las revistas dicen muchas pavadas.
– ¡No, no!
Tu compañera se impacienta. Insiste:
– El artículo cita datos del Ministerio de Salud. ¡No son tonterías!
– Bueno, pero será mejor un pequeño corte que un gran desgarro. Después de todo, no es tan grave que te hagan un cortecito de nada.
A pesar de su autocontrol, su mirada lanza rayos:
¡Sí, claro! ¡No es grave! ¡Imagina que te hacen un cortecito de nada en el pene, a golpe de bisturí!
Te cuesta tragar saliva. Te sentís culpable, y tratas de dar marcha atrás:
– Sí, pero los médicos saben lo que hacen, ¿no?
– ¡¿PARA...?!

En este punto de la conversación, estás buscando todos los argumentos posibles para rechazar la angustiosa pregunta que te formula tu compañera. Con cierta cobardía, habrás recurrido a la razón (“los médicos saben lo que hacen”), a la negación de la realidad (“no es tan grave”), al reconocimiento de tu impotencia (“qué querés que haga”) y habrás dado respuestas poco honestas (“bueno, pues, si no, tendrás que irte a parir debajo de un árbol” o “ya se sabe que un parto no es precisamente un crucero de placer”).
Y, sin embargo, desde el instante en que ella ha sacado el tema de la episiotomía y hasta el nacimiento su bebé, hay dos verdades que no puedes cuestionar:
* Es un hecho reconocido –incluso por los obstetras- que se practican demasiadas episiotomías. Además, está demostrado que una episiotomía no es mejor que un desgarro, y que cicatriza peor.
* La cuestión de la episiotomía te concierne a vos tanto como a tu compañera. Han decidido juntos tener un bebé, tendrán que luchar juntos. Además, en el momento fatídico ella sólo te tendrá a vos para defender su perineo.

Por eso, también es responsabilidad tuya buscar información en la Web, sumergirte en diversas publicaciones científicas, leer testimonios. No dudes en inscribirte en los foros idóneos, en plantear tus preguntas y tus dudas. Compartí toda esta información con tu compañera a medida que la encuentras.
El embarazo es una etapa que uno quisiera que estuviera marcada sólo por la dulzura; sin embargo, esta acumulación de información, de relatos, de publicaciones te devolverá día tras día la imagen espantosa de un sexo mutilado. Es una buena razón para que seas vos quien se sumerja en estas lecturas: no es tu carne la que está en peligro.
Después se ocuparan de la redacción de un plan de parto. Un plan de parto no habla solo de la episiotomía, pero mencionaran claramente el rechazo a esta práctica y sobre todo la petición indispensable de que nada se haga sin su consentimiento. No duden en buscar ayuda para redactar su plan.
A continuación, durante los encuentros con el personal médico de la maternidad, tendrán que hablar del plan de parto, exponer con calma y precisión sus razones del rechazo de la episiotomía. Nada garantiza que vayan a recibir la respuesta que ustedes desean. A lo largo de estas entrevistas, trataran mil y un temas relativos al parto. Si es tu compañera la que aborda el tema de la episiotomía, es probable que el obstetra le quite importancia y lo presente como un miedo sin fundamento, con palabras tranquilizadoras, como las que se les dicen a los niños cuando hay que ponerles una vacuna. Entonces deberás exponer tú el problema, para que la conversación se transforme en un debate, en una conversación entre adultos.
No se hagan ilusiones. No será fácil. Hay médicos prepotentes a los que no suele gustarles que los cuestionen. Desde lo alto de su experiencia y de su saber, les dirá que la salud del bebé está por encima de la vida de la madre (!)... Y, si insistes, no dudará en evocar el terrible peligro de que reviente el periné para convencerte de las bondades de su intervención. Ciertamente, tiene razón en unos pocos casos en los que la episiotomía es un mal menor... ¡Pero no en el 89% de los partos de madres primerizas!
La conclusión de la entrevista es clara: si el obstetra interviene, hay episiotomía segura.
Tendran que apretar los dientes para aferrarse a estas cifras tranquilizadoras: siete partos de cada diez son atendidos por parteras. Quedan los casos de cesárea (2/10) en los que obviamente no se practica episiotomía. Sólo queda entonces una posibilidad entre diez.

¡Ánimo!

El día D, tú, el padre, tendrás que estar alerta. A la llegada a la maternidad, cuando una primera partera los atienda, le preguntarás si ha tenido tiempo de leer su plan de parto. Si no lo ha hecho, habrá que recordarle con calma que no quieren episiotomía. Con el cambio de guardia, llegará otra partera. De nuevo le harás la pregunta, y así tantas veces como haga falta.
Nada está ganado por adelantado.
Nada dice que consigáis evitar la episiotomía.
Pero vale la pena luchar.
Juntos.

31 de enero de 2006

« Mi compañera ha dado a luz el 19 de enero a las 9,05 h una niña llamada Orane. El parto ha ido bien y hemos tenido la suerte de que haya sido atendido por una partera atenta a nuestras peticiones. En otras ocasiones hubiera practicado una episiotomía. Pero ha dejado más tiempo para favorecer la dilatación. Y lo ha hecho a pesar del estrés ligado a esta situación inusual para ella. Hubo un pequeño desgarro sin gravedad, y diez días después la cicatrización va por buen camino.

Hicimos bien en luchar. »

Michel BOUY


ACOMPAÑAMIENTO EN EL PARTO



Ventajas del acompañamiento del parto

El acompañamiento de la parturienta durante el trabajo de parto y parto es un claro y reciente ejemplo de cómo puede comprobarse científicamente el beneficio de una práctica en medicina..Históricamente, en el momento de dar a luz las embarazadas recibían apoyo de otras mujeres, parteras, madres, abuelas y amigas, ya que el nacimiento ocurría en sus domicilios. Con la evolución de la medicina los partos pasaron al hospital debido a que se podía tener un mejor control de la mujer, del recién nacido y se consideró que era de mayor comodidad, para realizarle los cuidados correspondiente, que la mujer estuviera aislada en contacto solamente con aquellos responsables de su atención.

Luego de este cambio, investigadores en todo el mundo comenzaron a preguntarse sino era mejor que la parturienta estuviera acompañad por una persona de su confianza que la contuviera durante tan crucial momento. Con el objetivo de estudiar ese problema se hicieron varios estudios. Recientemente, la prestigiosa "Cochrane Collaboration", (organización internacional que elabora y actualiza las rigurosas reseñas sistemáticas de los estudios demás alta calidad en áreas de la salud) publicó los resultados de una revisión que reunió a varios estudios sobre el tema, con 13 mil parturientas que fueron divididas al azar a tener su hijo solas o acompañadas. A quienes les tocaba estar con una compañía esta era una mujer ("doula") que ya había sido madre, sin formación en medicina, ajena al grupo de profesionales del hospital, que le brindaba afecto y explicaciones sobre lo que estaba viviendo. Estos estudios (dos de ellos de gran importancia para América Latina dado a que tuvieron como protagonistas a mujeres de Guatemala y México) concluyeron que las que parieron con compañía tuvieron mejores resultados y beneficios tanto para ellas como para sus hijos.

Las mujeres que estuvieron acompañadas por una "doula" tuvieron:
26% menos probabilidades de tener un parto por cesárea
41% menos probabilidades de tener un parto con la ayuda de fórceps
28% menos probabilidades de necesitar algún tipo de analgesia o anestesia y
36% menos probabilidades de estar insatisfecha con el parto o tener una opinión negativa al respecto.

LEY NACIONAL 25.929

DERECHOS DE PADRES E HIJOS DURANTE EL PROCESO DE NACIMIENTO


En Argentina, existe la Ley Nacional 25929 “ Derechos de padres e hijos durante el proceso de Nacimiento “ en cuyo articulo 2 dice:

Toda mujer, en relación con el embarazo, el trabajo de parto, el parto y el postparto, tiene el derecho a estar acompañada, por una persona de su confianza y elección durante el trabajo de parto, parto y postparto

Sanción.- 25 de agosto de 2004

Promulgación.- 17 de septiembre de 2004

ESTA VEZ LE TOCA A LOS PAPAS!!!


Françoise Doltó nos ha legado el haber considerado al niño como una persona, sacándolo del estatuto social de infante, como el que no tiene derecho a la palabra. A diferencia de lo que planteaba Freud, ella consideraba que el ser humano es un ser de lenguaje, aún antes de comenzar a hablar, ya desde el vientre materno. Ella definía a la concepción como "un encuentro de tres" y no sólo de dos.

El varón ha permanecido por siglos excluído de la ternura en el imaginario colectivo. En cambio, rasgos tales como de la agresividad, la competencia y el oficio de proveedor, se viven como inherentes al género masculino. Los varones aún tienen culturalmente vedado abrirse al campo de la sensibilidad, a la plenitud de todos sus sentidos. El mandato ancestral es el de ser duro, macho, recio y sin derecho a llorar, mucho menos aún ser tierno.

El varón mismo a veces evade este tipo de reacciones, porque padece del fantasma del afeminamiento, bajo el cual subyace el pánico a la homosexualidad. Si acceden al ser tiernos, son rotulados blandengues o poco machos.

El psicoanalista Guy Corneau describe de manera clara los resultados en la identidad del varón, de lo que él denomina el silencio de padre o padre faltante, conducente hacia una labilidad en la identidad sexual masculina. Esto conforma un auténtico estrago paterno, que lleva a reprimir sentimientos varoniles tiernos y al desahogo del sollozo, consecuente con la pena y otros sufrimientos.

El padre es la presencia de un Otro, esencial para la constitución subjetiva, porque desarticula la simbiosis y el embeleso materno y permite entrar a la calidad social de la existencia humana. A partir del nacimiento la madre trasmite al niño este sentimiento de "ser maravillosos y único", base de la constitución del embeleso, espacio único y un tiempo primordial, que conforma la base de la intimidad y también rudimentos profundos de la identidad del sujeto "recién salido".

Esta especie de éxtasis contemplativo materno, sirve al pequeñito para superar las sensaciones fragmentación corporal experimentadas con el nacimiento. Cuando la madre relata y participa al padre de las maravillas, el padre encuentra dentro de la madre esa joya precisada que es su hijo. La madre es mediadora feliz del primer encuentro entre ambos. A partir de allí él comienza a circular dentro del embeleso, lo cual facilita a la madre el discriminarse de su creación.

Ser "hijo de" implica haber cedido un lugar y haber podido recibir insignias paternas, sentirse incluido en su genealogía del padre. Algunos autores remarcan el daño de la ausencia pero también el de la "sobrepresencia" paterna, que se excede en su función, otorgándola la categoría de "obscenidad paterna" (de la misma forma que sucede con la madre que aprisiona en el vínculo). La única garantía de la función del padre real es la de un hombre vuelto hacia una mujer, razón de su deseo, generalmente madre del niño.

Algunos autores, dicen que la función del padre durante el embarazo es la de enamorar a su mujer, pero además el niño necesita de sus dos progenitores, porque cuando está sólo con su madre, ésta acaba aterrorizándolo. El padre es el hombre junto al cual la madre es mucho menos poderosa.

El bebé no puede relativizar la omnipotencia de su madre si el padre no la relativiza antes. Por eso el mejor papel del hombre como padre, es que su mujer siga enamorada de él. Durante el embarazo el papel más importante del varón no es con el niño, sino con su mujer embarazada. Cada vez que un varón le advierte a una madre, que también es su mujer, está cumpliendo con su papel de padre, desplegando su cualidad de padre tierno.

Los niños pequeños tienden a no querer apartarse de su madre, en un intento de continuidad simbiótica en el nido de ternura uterino. La intervención del padre reclamando a esa madre como su mujer, la aparta de la mirada del niño y le muestra por primera vez que en el mundo existen Otros. Este es primer acto de ternura paterna, facilitarle la singularidad y la diferenciación.

Cuando el niño descubre la diferencia entre los sexos, alrededor de los tres años, comprende que también sus padres fueron engendrados según el orden de las generaciones al que están sometidos todos los seres humanos, y que él pertenece a una genealogía. Es allí donde el padre adquiere toda su importancia, al descubrir el niño su papel de procreador. El padre existe desde la procreación: primero a través de la madre (aquel que la requiere y la aparta del niño), que dolorosa y necesariamente experimenta que él no lo es todo para ella.

La vivencia de la ternura no es inherente a ninguno de los dos géneros, puede ser tan difícil para el varón como la mujer, de acuerdo a sus propias biografías como hijos. En ambos así mismo se manifiesta la violencia, el abuso y el maltrato, como también comportamientos tiernos. La ternura es experimentada, emitida y receptada, por sujetos en todas las etapas de su vida, incluyendo el estado fetal dentro del útero materno.

También cuando los abuelos reclaman por la ternura, la caricia o el abrazo (que aún en el imaginario es patrimonio de las abuelas), no suelen ser bien comprendidos y satisfechos en sus demandas, porque quedan relegados al estigma del genero, sufriendo por su piel, que ha perdido tersura y sus brazos ya no poseen la fuerza del sostenedor de la juventud. Ellos suelen ser juzgados como reblandecidos o perversos cuando acarician y demandan ser acariciados por sus nietos. En una encuesta realizada entre ancianos internados, acerca de cuál era la especialidad médica que preferían, los abuelos respondieron de manera uniforme: "el kinesiólogo, porque nos toca".

Claro que esto remite a otro tema de la sensibilidad y la ternura que abordamos en este trabajo: el privilegio de los sentidos de la visión y el oído, en detrimento del tacto y el olfato. Los viejos disminuyen su posibilidad de ver y de escuchar, pero persisten hasta el último día en sus necesidades de acariciar y ser acariciados tiernamente. Ellos, como sus mismos nietos, desean y necesitan el contacto y la ternura.

Lic. Mirta Videla

13 de noviembre de 2007

nuevos bebitos!!!




Maria Victoria , es su segundo parto conmigo, su mamá la acompaño , antes fue Luna de 4 kg , ahora luciano de 3,8 kg , que mamá fuerte , con poder , segura de si misma y de solo 18 años!!!!

Vacio



VACIO. SENSACION DE CAOS, ME ENVUELVE, ME RODEA, ME ATRAPA,
NO PUEDO ESCAPAR, ME OBLIGA A PENSAR DE NUEVO, A VOLVER A PREGUNTARME, POR QUE? QUE ES LO QUE QUIERE DECIRME?, QUE QUIERE DEMOSTRAR?, QUE TIENE RAZON….ES POSIBLE PERO ES MI ELECCION, MI VIDA, MI AMOR
VACIO OTRA VEZ, ESTA PARTE DE MI QUE TIENE TODO Y ESCASEA DE ESO, ESO QU NECESITA PARA PODER SEGUIR, QUIERO SABERLO, QUIERO SENTIRLO, POR FAVOR, SOLO PIDO PODER VIVIRLO YO TAMBIEN, LO NECESITO, ES FUNDAMENTAL PARA PODER SENTIRME COMPLETA.
TRATO DE ESCAPAR , PERO CONSTANTEMENTE VIENE A MI , EN CADA FRASE , CADA IMAGEN , CADA SONIDO , QUIERO SER YO ….Y QUE VOS TAMBIEN LO SEAS , LOS PROTAGONISTAS ESTA VEZ , QUIERO ESTAR DEL OTRO LADO, OLVIDAR TODO Y SOLO ESTAR , SENTIR , VIVIR , DAME ESA OPORTUNIDAD , POR FAVOR NO ME LA QUITES , SIN ESA PROMESA NO PODRIA SEGUIR . CREO DESDE LO MÁS PROFUNDO DE MÍ… QUE HA LLEGADO LA HORA, EL MOMENTO, AHORA SI, LO SIENTO FUERTE, ESTA AHÍ, A PUNTO DE ESTALLAR…
NO SE POR QUE? PERO LO SE……………….

Video muy interesante!

2 de noviembre de 2007

EPISIOTOMIA!!!!



Algunas verdades sobre la Episiotomía
Mito: Un corte perfecto y limpio es mejor que un desgarre Realidad: "Al igual que cualquier procedimiento quirúrgico, la episiotomía acarrea un sinnúmero de riesgos: excesiva pérdida de sangre, formación de hematomas e infección...No hay ninguna evidencia de que la episiotomía rutinaria reduzca el riesgo de trauma perineal severo, mejore la recuperación perineal, prevenga el trauma fetal o reduzca el riesgo de incontinencia urinaria". Sleep, Roberts, y Chalmers 1989 .La episiotomía rutinaria o profiláctica (contrario a la episiotomía por indicación específica, como por sufrimiento fetal) es el ejemplo perfecto de un procedimiento obstétrico que persiste a pesar de la falta total de evidencia en su favor y una cantidad considerable de evidencia en su contra.
Todos los pronunciamientos autorizados a favor de la episiotomía provienen de un artículo de hace 75 años (DeLee 1920) que no produjo ni una pizca de evidencia que la apoyara. Más recientemente, la publicación Williams Obstetrics (Cunningham, MacDonald, y Grant, 1989) afirma "Las razones para la popularidad de la episiotomía entre los obstetras están claras. Substituye un nítido y perfecto corte quirúrgico por la laceración rasgada que de otra manera frecuentemente ocurre. Es más fácil de reparar y sana mejor que un desgarre."
Otra publicación, Human Labor and Birth (Parto y Nacimiento Humano, Oxon-Foote 1986) agrega que la episiotomía previene "daño cerebral" al "reducir los golpes de la cabeza contra el perineo". Una edición anterior de Williams Obstetrics (Pritchard, MacDonald y Gant, 1985) afirma que reduce la incidencia de cistocele (una hernia de la pared rectal anterior a la pared vaginal posterior), e incontinencia urinaria debido a stress (pérdida involuntaria del control urinario en respuesta a risas, estornudos, etc., aunque la edición de 1989 admite que este beneficio no ha sido comprobado). Después enumera "preguntas importantes para el obstetra relacionadas con la episiotomía", de las cuales ninguna pregunta es sobre si se debe hacer o no una episiotomía. En un área de la medicina donde abundan las paradojas, contradicciones, inconsistencias y razonamientos ilógicos, la episiotomía se lleva el primer lugar.
El mayor argumento a favor de la episiotomía es que "protege al perineo de lesiones", una protección que se obtiene mediante el corte de la piel perineal, así como tejidos y músculos conectivos. Los obstetras presumen que las desgarres espontáneos causan mayor daño, pero ahora que los investigadores han estado observando, cada estudio ha encontrado que las rasgaduras profundas son casi exclusivamente extensiones de episiotomías. Esto tiene sentido porque, como todos los que alguna vez han tratado de rasgar tela saben, el material intacto es extremadamente resistente hasta que uno le hace el primer corte. Después se rompe fácilmente.
Al prevenir el sobreestiramiento de los músculos del piso pélvico, las episiotomías se supone que también previenen la relajación del piso pélvico. La relajación del piso pélvico causa insatisfacción sexual después del parto (la preocupación era la pareja masculina, por supuesto, de ahí el una vez popular "nudo del esposo", un estiramiento excesivo durante la suturación que hizo de la vida sexual de muchas mujeres una miseria permanente), incontinencia urinaria y prolapso uterino. Pero mujeres mayores que recientemente se han sometido a cirugías para reparar la incontinencia y el prolapso, todas habían tenido episiotomías "generosas". En cualquier caso, la episiotomía no se realiza hasta que la cabeza está casi lista para salir. Para entonces, los músculos del piso pélvico ya están totalmente dilatados. Tampoco nadie ha podido explicar cómo cortar un músculo y después coserlo preserva su fortaleza.
Quizás el razonamiento más absurdo de todos es el daño cerebral que puede ocurrir al "golpearse la cabeza contra el perineo". El perineo de una mujer es tejido suave y elástico, no es cemento. Nadie ha demostrado nunca que una episiotomía protege el bienestar neurológico fetal, ni siquiera en el más diminuto y vulnerable bebé prematuro, mucho menos en un bebé sano y de término.
Mientras tanto, como los autores de este capítulo señalan, la episiotomía, como cualquier otro procedimiento quirúrgico, acarrea el riesgo de pérdida de sangre, infección y cicatrización deficiente. Las infecciones son dolorosas. Los puntos deben removerse para drenar la herida, y después el perineo debe volver a ser suturado.
Es más, hay dos infecciones gangrenosas extremadamente raras llamadas NECROTIZING FASCITIIS y CLOSTRIDIAL MYONECROSIS reportadas en las investigaciones. Estas infecciones matan a muchas de las mujeres que las contraen y mutila a las sobrevivientes. La publicación de Williams Obstetrics (Cunningham, MacDonald y Gant, 1989) se refiere a ellas así "La mortalidad es prácticamente universal sin tratamiento quirúrgico, y se acerca al 50% aún cuando se realice un tratamiento agresivo".
Aunque estas infecciones son poco comunes, representan una contribución substancial a la mortalidad materna. Entre 1969 y 1976 causaron 27% (3/11) de las muertes maternas en el Condado Kern, California. Una cuarta mujer sobrevivió, aunque tuvo que estar hospitalizada durante 23 días. Shy y Eschenbach (1979) reportan cuatro casos en el Condado King, Washington, entre 1969 y 1977. Tres mujeres murieron, representando el 20% de los indices de mortalidad materna de esos años. La cuarta mujer sobrevivió, perdiendo la mayor parte de su vulva a la extirpación quirúrgica. Nueve casos adicionales fueron reportados, de los cuales siete mujeres murieron y dos tuvieron cirugias extensivas y hospitalizaciones prolongadas. Ya que todas estas fatalidades se presentaron en mujeres sanas que tuvieron partos sin complicaciones, sus episiotomías literalmente las mataron!
Obviamente una infección podría empezar en una rasgadura reparada, pero grandes cantidades de mujeres que no tienen episiotomías tienen perineos intactos. También parece existir una asociación entre la extensión de la herida y estas infecciones mortales. Nueve de los 17 casos, o más de la mitad, involucraron heridas de tercero o cuarto grado (rasgaduras o cortes deliberados en o a través del esfínter anal). Vale la pena repetir que las mujeres a las que no se les hace episiotomía rara vez sufren de rasgaduras profundas.
A pesar de dos décadas de evidencia que demuestran lo contrario, la mayoría de doctores y algunas parteras aún se aferran al uso liberal de la episiotomía. Una muestra controlada al azar que realizó el Multicentro Canadiense no pudo lograr que los doctores abandonaran esta práctica. Los índices de episiotomías se redujeron únicamente en un tercio de la Parte controlada del estudio. Más de la mitad de las primíparas en el grupo controlado (57%) aún fueron sometidas a episiotomías, así como casi un tercio de las multíparas (31%) "La intensidad con que los médicos se adhieren a la creencia de que la episiotomía beneficia a las mujeres está muy bien ilustrada por el comportamiento de muchos de los doctores que participaron en esta prueba. Muchos fueron incapaces o se negaron a reducir los índices de episiotomías de acuerdo al protocolo".
Si la episiotomía carece de razonamiento científico, ¿qué impulsa su práctica? Como escribió Robbie Davis-Floyd (1992), un antropólogo médico, la episiotomía encaja en creencias culturales subyacentes sobre las mujeres y el parto. Refuerza las creencias sobre las deficiencias inherentes y la falta de confianza en el cuerpo femenino y el peligro que éste representa para las mujeres y los bebés. Así es que DeLee (1920), impregnado con estas creencias, escribe:
El parto ha sido llamado, y aún es percibido por muchos, una función normal...Sin embargo, es decididamente un proceso patológico...Si una mujer cae sobre un rastrillo y se clava la agarradera en el perineo, lo llamamos patológico –anormal--, pero si un bebé le atraviesa el piso pélvico, decimos que es natural y por, consiguiente, normal. Si la cabeza del bebé fuera a quedar atrapada levemente en una puerta, pero lo suficiente como para causar hemorragia cerebral, diríamos que eso es definitivamente patológico, pero cuando un bebé es aplastado contra el piso pélvico y una hemorragia cerebral lo mata, lo llamamos normal.
Habiendo inventado el problema, él ofrece una solución: tan pronto como la cabeza pase a través del cérvix dilatado, anestesie a la mujer con éter, haga una larga episiotomía medio lateral, saque al bebé con fórceps y manualmente remueva la placenta, luego déle a la madre SCOPOLAMINE y morfina para realizar el largo trabajo de reparación y para "prolongar El estado narcótico durante muchas horas posparto y borrar de su memoria el trabajo de parto". La reparación implica halar hacia abajo el cérvix con fórceps para examinarlo y suturar cualquier rasgadura y laboriosamente reconstruir la vagina para restaurar "condiciones virginales". Aunque son pocos los obstetras modernos los que están dispuestos a llegar tan lejos como sugiere DeLee, estas creencias sobre las mujeres aún prevalecen en el campo de la obstetricia, y alimentan la práctica de la episiotomía.
La episiotomía cumple otro propósito. Davis-Floyd observa que la cirugía ocupa un lugar muy alto en la jerarquía de la medicina occidental, y la obstetricia es una especialidad quirúrgica. La episiotomía transforma un alumbramiento normal –incluso uno natural- en un procedimiento quirúrgico.
Davis-Floyd también señala que la episiotomía, la destrucción y la reconstrucción de los genitales femeninos, le permite a los hombres controlar los "aspectos poderosamente sexuales, creativos y amenazadores para los hombres". Esto es lo que se esconde detrás del énfasis que le da DeLee a restaurar quirúrgicamente "condiciones virginales". También explica parcialmente por qué la mayor cantidad de muestras de la episiotomía se han realizado en países europeos donde normalmente el parto es asistido por parteras, y no en los Estados Unidos o Canadá donde (hasta hace poco) los partos son atendidos por doctores hombres: las mujeres no están amenazadas subconscientemente por el hecho de dar a luz. Klein atribuye el mayor éxito británico del uso "restringido" versus el uso "liberal" de la muestra de la episiotomía al lograr menores episiotomías y más perineos intactos a la "mayor comodidad de las parteras británicas en atender partos con la intención de preservar intacto el perineo".
En resumen, la episiotomía rutinaria tiene una función ritual pero médicamente no cumple con ningún propósito. Si algún lector o lectora cree lo contrario, lo reto a que encuentre algún estudio creíble realizado en los últimos 15 años que pruebe dichas creencias.
Resumen de puntos significativos:
Las episiotomías no previenen desgarres en o a través del esfínter anal ni desgarres vaginales. De hecho, los desgarres profundos casi nunca ocurren cuando no se realiza una episiotomía.
Aún cuando se reparen correctamente, los desgarres del esfínter anal pueden causar problemas crónicos de dolor coital o incontinencia fecal o de flatulencia más adelante en la vida. Además, las laceraciones anales predisponen a las fístulas rectovaginales.
Si una mujer no tiene una episiotomía, probablemente sufra un pequeño desgarre, pero con raras excepciones el desgarre no será, en el peor de los casos, peor que una episiotomía.
Las episiotomías no previenen la relajación de la musculatura del piso pélvico. Por lo tanto, no previenen la incontinencia urinaria ni mejoran la satisfacción sexual.
No es más fácil reparar una episiotomía que un desgarre.
Las episiotomías no sanan mejor que los desgarres.
Las episiotomías no son menos dolorosas que los desgarres. Pueden causar problemas prolongados de dolor, especialmente durante las relaciones sexuales.
Las episiotomías no previenen lesiones durante el nacimiento ni daño cerebral del feto.
Las episiotomías aumentan la pérdida de sangre. Como con cualquier otro procedimiento quirúrgico, las episiotomías pueden provocar infecciones, incluyendo infecciones fatales.
Las epidurales aumentan la necesidad de una episiotomía. También aumentan la probabilidad de que se requieran de instrumentos durante el alumbramiento. La intervención de instrumentos durante el parto aumenta la probabilidad tanto de episiotomías como de desgarres profundos.
La posición de litotomía aumenta la necesidad de una episiotomía, probablemente porque el perineo está demasiado estirado.
La filosofía, técnica, experiencia y habilidad de la persona que atiende el parto son determinantes en el estado en que termine el perineo.
Algunas técnicas para reducir el trauma perineal que han sido evaluadas y se ha demostrado que son efectivas: masaje prenatal del perineo, lenta expulsión de la cabeza del bebé, sostener el perineo, mantener la cabeza flexionada, extraer los hombros uno a la vez y, por último, no realizar episiotomías en los partos con instrumentos. (Otras técnicas, como el masaje del perineo durante la labor o compresas calientes, aún deben ser estudiadas).
Independientemente de la contracción específica de los músculos del piso pélvico, un programa regular de ejercicios fortalece el piso pélvico.
Las complicaciones de la episiotomía: levantar el velo

He tratado de recopilar aquí las complicaciones de la episiotomía que refieren los estudios Y las que experimentan las mujeres, ya que los estudios no parecen mencionar todas las complicaciones que en realidad se pueden dar.La información clara y verdadera que todo médico está obligado a dar a su paciente antes de realizar una episiotomía –es decir, durante el embarazo – , parece omitir con demasiada frecuencia muchas de las complicaciones de esta operación. A decir verdad, la información se reduce por lo general a definirla como “una pequeña incisión, no sistemática [aunque supera el 90%...], que se realiza sin dolor, y que cicatriza en unos días. Las complicaciones son infrecuentes, y a menudo se deben a la falta de higiene. El dolor desaparece al cabo de unos días, dos o tres semanas como mucho. Si persiste, sin causa aparente, la consulta a un psicólogo resuelve rápidamente el problema.” Dicho de otro modo, todo es culpa de la mujer. O bien porque descuida la higiene de los puntos, o bien porque tiene problemas psicológicos que la llevan a focalizar toda su atención en este tema, hasta convertirlo en origen de todos sus problemas y de su malestar.Este tipo de información no responde a las exigencias legales y deontológicas.Las complicaciones provocadas por la episiotomía son inversamente proporcionales a su gravedad, pero todas son inadmisibles si la episiotomía no responde a una indicación médica comprobada. En Francia y en España, 9 de cada 10 episiotomías son innecesarias.No he conseguido cifras fiables que puedan dar una idea de la frecuencia con que se presentan estas complicaciones, pero es evidente que si nadie se interesa por este problema ni se divulga la información, seguirá siendo un problema oculto, excepto para las mujeres que lo sufren y unos pocos profesionales de la salud. Tal vez una investigación seria con la colaboración de matronas o fisioterapeutas que trabajan en la recuperación del suelo pélvico podría dar una idea aproximada de la amplitud del problema, siempre teniendo en cuenta que muchas mujeres no tienen acceso a ningún tipo de tratamiento de recuperación o no lo realizan porque han sufrido tanto a causa de la episiotomía que no soportan que se las toque en esta zona de su cuerpo.Desde el punto de vista físicoInfecciones y separación de la episiotomía (muy frecuentes), edemas, hematomas, dispareunia (dolor durante las relaciones sexuales) transitoria o permanente, alergia al hilo empleado para la sutura o los productos utilizados, bridas, abscesos subyacentes que a veces se detectan años más tarde, inflamación de las glándulas de Bartolino, retractación muscular o nerviosa, tejidos que cicatrizan soldándose, sutura mal hecha (por ejemplo, de manera que sale una porción de mucosa de la herida), incontinencia urinaria parcial o total (sección de un nervio), incontinencia fecal parcial o total, transitoria o permanente, nódulos, granulomas inflamatorios, fístulas ano-vaginales, agravación de hemorroides, trombos perineo-vulvares, neurinomas, infecciones gravísimas (con riesgo vital)... La cicatriz de la episiotomía también puede presentar una endometriosis o una metástasis de un cáncer de cuello de útero preexistente. Todo ello por no hablar de los puntos demasiado apretados, o los llamados “puntos del marido” cuyo objeto es devolver una especie de semivirginidad a la mujer, que están lejos de ser un mito, en vista de los testimonios que hemos recibido, y que en ocasiones hacen que las relaciones sexuales sean insoportablemente dolorosas (esta práctica es comparable a la infibulación, una mutilación genital condenada en nuestro país) y... todos los riesgos que conlleva cualquier intervención quirúrgica: rotura de una aguja, olvido de una compresa, refección mal realizada (asimetría vulvar) por el mal posicionamiento de los bordes de la herida...La episiotomía produce sistemáticamente una pérdida de sangre superior a la de una cesárea, provocando un cansancio añadido, a veces anemia, e influye a menudo en el diagnóstico de una hemorragia posparto.En cuanto al bebé, la episiotomía puede provocar DIRECTAMENTE lesiones graves (aunque sean poco frecuentes...). Se han constatado cortes más o menos importantes en la cara, rasguños, e incluso fracturas de mandíbula, y en casos de bebés que venían de nalgas, lesiones en los testículos y hasta castración.La lista, por supuesto, no es exhaustiva.Y además...Las complicaciones que acabamos de describir tienen, evidentemente, una vertiente psicológica que aún se tiene menos en cuenta, y que es como la parte oculta de un iceberg. Lo que puede verse, los daños físicos, ya se suele tener muy poco en cuenta; pero es que, además, se dan una serie de repercusiones psicoafectivas y sociales que pueden empañar todos los aspectos de la vida de la mujer.No olvidemos que estamos hablando de una zona especialmente sensible del cuerpo, centro de la continencia urinaria y fecal (que sitúa a la mujer en la posición de “bebé”, “enferma grave” o “senil” si no puede controlar estas funciones), de la feminidad y la maternidad.Cualquier daño en esta zona provoca inevitablemente un perjuicio psicológico:... En la confianza en sí misma, en la propia imagen, en la autoestima: la mujer puede sentirse culpable de lo que le ha sucedido, a veces en contra de su voluntad; culpable de no estar bien; culpable de imponer su malestar a su hijo, a su marido; culpable de su dolor cuando para los demás “una episiotomía no es nada”; culpable de ser diferente, de no seguir la norma... Además, verse obligada a utilizar pañales “como un bebé” o una persona de edad avanzada, cuando se encuentra en plena juventud, puede degradar profundamente la imagen que tiene de sí misma.... En la vida íntima, en la pareja: no poder vivir relaciones sexuales satisfactorias, sentir dolor al hacer el amor, tener que elegir entre sufrir para complacer a su pareja o no sufrir a expensas de ver cómo se degrada su relación... Esto, durante meses o incluso años, puede llevar a la mujer a encerrarse en sí misma, a abandonar poco a poco el diálogo: “No me comprende...”. El amor sigue existiendo, pero también existe “eso”: esa episiotomía, en pleno centro, que lo ocupa todo y no deja espacio para nada más...En su confianza hacia la medicina: sentimientos de haber sido traicionada (los profesionales, supuestamente, no deben provocar más problemas de los que resuelven); sentimientos de engaño (“me habría gustado saber antes de qué iba la historia, saber que podía negarme, saber todo lo que sé hoy”); sentimientos de desposesión de su cuerpo o de robo del parto (“todo iba bien hasta que me hicieron este corte...”)... Además, las mujeres que se quejan de un dolor que a veces puede ser muy invalidante suelen estar mal vistas: “eso no es nada”... “te observas demasiado a ti misma”... “hay que echarle un poco de valor”... “señora, me está haciendo perder el tiempo”... “vaya a ver a un psicólogo”... “tómese una copa, váyase de vacaciones, seguro que entonces ya no nota dolor al hacer el amor”... “eso es una excusa para no reanudar las relaciones”...... En su relación con el bebé, con los hijos, nacidos o por nacer: sentir dolor al dar el pecho, dolor cuando se lleva al bebé en brazos, dolor cuando se le acuna... ¿Cómo prestar al bebé la atención que necesita cuando el dolor ocupa todos o casi todos los momentos de la vida? ¿Cómo se puede esquivar la idea de que su nacimiento ha sido la causa de todo? ¿Cómo cuidar de los hijos mayores? ¿Cómo pensar siquiera en volver a pasar por ello? “Me hubiera gustado formar una familia numerosa, pero lo voy a pensar mucho después de esta episiotomía”... “¿Pasar otra vez por esto? Imposible...” “No soporto que nadie me toque ahí, ¿cómo voy a pensar en otro embarazo, en otro parto?”...... En su vida social, amistosa, profesional: ¿cómo se puede vivir normalmente o trabajar como antes, cuando eso está ahí, como una presencia extraña que ha tomado posesión de tu vida? Sentir dolor al caminar, al subir una escalera, al sentarse, al vivir, en suma... Sufrir cuando todo el mundo dice y repite que no hay ningún motivo para el dolor, o que ya se pasará, o que los médicos lo resolverán...Estas mujeres, que viven un verdadero calvario desde que han sufrido una episiotomía, no son diferentes de ti o de mí. No suelen tener otros problemas de salud, ni tampoco problemas psicológicos. Tienen, en la misma proporción que el resto de mujeres, un marido, un compañero, un trabajo, una vida social, unos hijos (o tal vez es su primer hijo)... Nada las distingue de cualquier otra mujer. Hasta que sufrieron una episiotomía.
Maneras de aliviar el dolor después de una episiotomíaHe aquí una lista de consejos para aliviar los dolores asociados a una episiotomía. ¡No dudéis en añadir los vuestros!

Otro parto!!!



Saludos tambien a Mirta y su bebe Rodrigo!!! Espero verlos pronto!

Nacieron las mellis!!!







Ayer finalmente nacieron Luciana y Guadalupe , fue por cesarea porque las chicas no se acomodaron , pero fue un nacimiento tranquilo y respetado , con musica , aromaterapia, el papá presente , las bebas se entregaron a la mamá en cuanto nacieron y no se separaron de ella en ningun momento . Gracias a Ana y Juan por dejarme participar en este especial momento y felicitaciones a Francisco y Agustin por sus hermanitas!!!!